6. Olvidarte de ella

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Nos vamos de la casa con Denis aún en shock.

-Llama a Nerea, Alessa. Denis no va a estar bien y le dará uno de esos ataques suyos de furia, tranquila que no se pone muy violento.

Asiento y me quedo parada mientras los demás adelantan. Marco el número de la hermana mediana y, por suerte, me lo coge.

-¿Sí?

-Nerea, soy Alessa.

-Dime. Y, ¿qué ha pasado entre Denis y Sandra?

-Digamos que hemos ido a su casa y...- no me salen las palabras para decírselo suavemente.

-¿Y...?

-Pues... Estaba engañando a Denis. Ahora él está en shock y me ha dicho María que le dará un ataque de furia.

-Bien, nos vemos donde nos hemos separado, díselo a María y sabrá ir.

-Si, vale adiós.

Cuelgo, me adelanto donde están ellos y se lo digo a mi amiga.


Llegamos a casa y Denis sube a su cuarto rapidamente.

-Chicas, lo siento, pero todo esto es culpa mía. Yo fui la que le metí en la cabeza la idea de ir a buscar a Sandra y así que se reconcilien, pero solo ha servido para que Denis descubra la verdad, una muy hiriente.

-Alessa, tarde o temprano iba a darse cuenta de todo y es mejor que lo supiera aunque la verdad doliese.

-Espero que tú no seas así Alessa- bromea María.

-¿Por qué dices eso?- pregunta Nerea curiosa.

-A Alessa le gusta Denis.

-Chist, baja la voz, no quiero que se entere él.

-Sube a hablar y consolarle, así os acercáis más.

Asiento, subo y toco la puerta de su cuarto, solo espero que no esté enfadado conmigo por convencerle de venir.

-Pasa.

Entro y me quedo sin habla, Denis sin camiseta.

-¿Cómo estás?

-Bueno, destrozado. Sientate en la cama si quieres.

Me siento y él tambien lo hace, a mi lado.

-Nunca me ha pasado esto, ya que nunca me he enamorado, pero sé que duele mucho.

-No te imaginas cuanto.

-Denis... Lo siento, pero fue todo por mi culpa. Yo te dí esperanzas para recuperarla y ahora has descubierto que estaba con otro...

-No te preocupes, no es culpa tuya.

-Sí, lo es.

-Eres una cabezota.

-Lo sé, pero me siento mal, no sabías lo que estaba pasando y...

-Ni la menciones, tengo claro que no voy a seguir enamorado de ella.

Asiento y decido preguntarle una cosa, cuando estoy con él me vuelvo muy tímida.

-Denis... ¿Quieres un abrazo?

Él me mira a los ojos y asiente despacio. Apoya su cabeza en mi cuello y le acaricio el pelo, cuando empiezo a escuchar suspiros de placer provenir de él.

-Puedes desahogarte lo que quieras, no te voy a juzgar.

-Eso me dijiste cuando nos conocimos- escucho una risita de él, con lo que yo también sonrío.

-Lo sé, me refiero a que no te voy a reprochar nada sobre el asunto.

Al cabo de un rato, escucho un llanto y siento que mi hombro se humedece.

-Yo la amaba Alessa- ahora la que tengo ganas de llorar soy yo,me contengo mordiéndome el labio- y ella a otro hombre- ya sabes lo que estoy sintiendo yo ahora- ha destrozado mi vida, nuestros planes, el futuro que teníamos, todo- grita él.

Rápidamente, Denis se deshace del abrazo y se pone de pie. Su rostro ahora está rojo, lleno de lágrimas, de tristeza, por haber perdido a un ser amado al ser rechazado, y de rabia, por la situación en general.

Golpea la pared con la mano y me levanto rápido. Le sujeto los brazos para que no se haga daño.

-Denis, basta, te vas a hacer daño- suplico.

Él se tranquiliza un poco y yo le llevo a la cama, donde lo siento a mi lado.

-Lo siento Alessa- me abraza fuertemente.

-No te preocupes, pero no quiero que te pase nada.

-Quédate conmigo por favor. No quiero estar solo esta noche.

La Ciudad Que Nos UnióHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora