A la mañana siguiente, me despierto en una cama que no es la que me asignaron cuando llegué.
Giro la cabeza y ahí está el chico que me gusta, siento que su brazo está apoyado en mis caderas, inconscientemente sonrío, podría estar así toda la vida.
-Buenos días, Alessa.
Veo su rostro, tiene cara de dormido aún, para mí está muy tierno y desde que se levanta es guapo.
-Buenos días, Denis. ¿Qué tal has dormido?
-Muy bien, gracias por quedarte a mi lado, necesito a alguien en estos momentos, espero que te quedes mucho tiempo.
-No puedo, lo siento. Me voy a Londres, ¿recuerdas?
Veo que suspira decepcionado y su mano empieza a subir rozando mi piel, por lo que me estremezco y me da un escalofrío.
-Es verdad, después me marcharé a Reus. Espero que vuelvas pronto.
-Estaré una semana y media en Inglaterra.
-¿Y después? ¿Qué harás?- pregunta esperanzado.
-Pues, volveré a Reus y luego decidiré si ir a Nueva Zelanda o a Nueva Caledonia, a alguna de esas islitas.
Él me abraza por detrás, aún no entiendo el porqué de tantas preguntas.
-Alessa, ¿puedo apodarte de alguna forma?
-Claro, ¿yo a ti Den?
-Me gusta, ¿y yo a ti Less?
-Está bien, normalmente todos me llaman Lessa, ¿Por qué no variar?
Sonreímos, seguimos charlando y más tarde bajamos a desayunar a la cocina.
Allí está la madre de Den, está haciendo la comida del mediodía.
-Buenos días, par de dormilones, Alessa creía que te habías ido a dar un paseo mañanero o algo con Nerea o María.
Mis ojos se abren como platos, ¿y ahora que excusa le pongo por no haber estado en mi dormitorio durante toda la noche?
¿Qué pensará de mí si le digo que he estado con su hijo en la cama?
-Yo...
-Alessa ha dormido conmigo- la cara de ella es de sorpresa total- yo le dije que se quedara, no quería estar solo después de lo de ayer.
-Oh, está bien, entonces lo comprendo cariño.
Suspiro aliviada, al menos no me ha echado de casa ni nada parecido.
-Voy a salir a comprar, quedaos haciendo la comida, tus hermanas no están ni tu padre.
Ella nos explica la receta y se marcha. Una vez solos, comenzamos a hacernos nuestros respectivos desayunos.
Tras comernoslo también en la cocina, Den se queda a vigilar la comida y yo subo a lavarme los dientes y ponerme otra ropa que no sea la camiseta del Villarreal FC y unos pantalones deportivos suyos negros, que me dió él ayer a modo de pijama.
Aspiro el olor del cuello de la camiseta, aún huele a él y es un olor que me hechiza y hace que me guste más este chico.
Me pongo una camiseta rosa de mangas cortas, unos pantalones deportivos grises y mis chanclas celestes.
Vuelvo, en la mano llevo lo que me prestó, y me lo encuentro sin camiseta, la tiene colgada en su hombro, y concentrado haciendo la comida.
-Con un chef tan concentrado normal que después salga la comida tan buena- río a carcajadas.
Él pega un bote, no se esperaba que entrase en ese momento, y Den se ríe también.
-Toma, aquí tienes, lo que me prestaste, muchas gracias- le doy el "pijama" bien doblado.
-Oh, de nada Less- lo coge y sube a su cuarto, eso supongo.
Gracias a que me he quedado muchas veces en apartamentos alquilados, sé cocinar de todo, así que mientras vigilo el fuego, me meto en mi móvil para ver mis redes sociales y el blog.
-Ahora la concentrada eres tú- entra riendo- sonrío y dejo el móvil.
-Estaba viendo el blog y estaba pensando en que nueva publicación hago.
-Sobre Salceda de Caselas, mi gran ciudad- responde orgulloso.
Río levemente, como es este chico.
-Lo haré sobre Pontevendra y si vamos a Santiago de Compostela.
-¿Tú quieres ir?
-Sí, ¿por qué no?
-De acuerdo, iremos allí una vez que nos instalamos en casa de mis tíos.
Ni me acordaba, voy a estar a solas con Denis varios días, quien sabe que pasará allí, ¿estaremos más unidos? ¿surgirá algo entre nosotros? ¿o si es verdad que él nada más que quiere que seamos amigas y ya está?
-Siento bastante como me puse anoche con lo de Sandra, estaba fuera de control por la ira, no me lo esperaba.
-Es normal, Den, a nadie le gustaría que un ser querido no te corresponda- por ejemplo tú- pero debes de olvidarla, mentalizate que ella no es para ti, piensalo, ¿cuánto tardaría en volver a hacerlo si ve que la perdonas?
-Lo sé, pero es que están de por medio mis sentimientos, ¿sabes? Y no es tan fácil como parece olvidarse de una persona, Lessa.
-Denis, nunca me he enamorado del todo- le confieso.
-¿Jamás? ¿Nunca has estado con un chico?
-¡Claro que sí!, pero nunca he llegado a enamorarme de verdad.
-No lo sabía...
Él está cabizbajo, con la mirada triste, así que decido distraerle.
Además, me duele que esté pensando en esa chica, no le merece, es muy buen chico y le demostraba que la quería mucho.
Cojo un puñado de harina y se lo lanzo a la cara, su pelo y su rostro se quedan blancos y él abre la boca de la sorpresa.
-De esta no te libras, Alessa.
Él me tira harina también y empezamos una batalla entre ambos.
-Pero bueno, Denis y Alessa, ¿ha pasado por mi cocina una tormenta de nieve?- pregunta sorprendida la madre cuando ve su cocina cubierta de blanco.
Ambos lo limpiamos todo con una sonrisa en la cara tras nuestra pequeña trastada.
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La Ciudad Que Nos Unió
RomantikUna chica viajera hace un parón en la gran ciudad de Barcelona, donde conoce a un joven gallego, entrando en su vida un sentimiento desconocido para ella.
