Nuestro siguiente encuentro fue justo como el primero, pero opuesto.
En ese entonces, fuí yo quien se acercó, siendo conciente de que aún habían asientos vacíos, a Donghyuck y dijo decididamente: -Disculpa ¿Puedo sentarme?-
Aún no puedo definir a ciencia cierta qué fue lo que me impulsó a hacer tal cosa.
Pero podría jurar, que está íntegramente relacionado con el hábito peculiar de Donghyuck.
Sé que quiso negarme el asiento. Pero por algún motivo, cuando sus ojos me encontraron, no lo hizo.
Sin mediar palabra alguna, se movió al lugar junto a la ventana, y nuevamente, me regaló la visual de su cuello desprotegido.
Aquella vez, también durmió sobre mi hombro. Mi cuerpo se contracturó un poco evitando que nada lo perturbara.
Y también, se bajó del bus con una actitud indiferente que helaba más que el frío del invierno.
Nuestro tercer encuentro, comenzaba a ser diferente.
Me había sido doloroso levantarme aquella mañana. El viento azotaba los árboles con fuerza. Y la helada de la noche anterior le daba un aspecto aún más invernal a la madrugada.
Arrivé el bus soñoliento con más ganas de caerme muerto que de ir a trabajar. Los últimos días habían sido duros en la editorial. Se rumoreaba la llegada de un cadete nuevo y todo lo que se respiraba era estrés.
Entonces, levanté la mirada y encontré un par de ojos cafés mirándome directamente a mí.
A nadie más.
Desde el asiento de dos al fondo Donghyuck se movió y me dejó sentarme junto a él.
En ese momento pensé que no había tenido que decirle ni una palabra para pedirle el asiento. Y que finalmente su desdén hacia mi persona comenzaba a difuminarse.
Cuando en realidad, fue él quien no tuvo que decirme ni una palabra para ordenarme que me sentara a su lado. Y yo, como sería habitual entre nosotros durante los sucesos futuros, obedecí.
Por tercera vez, Lee Donghyuck, no se dignó ni siquiera a echarme un vistazo antes de descender por la puerta trasera del bus.
Pero no me engañaba, sé que por un breve instante, cuando me subí al transporte, mientras caminaba hasta mi asiento. Él me había dedicado toda su atención decidida y únicamente a mí ¿Cierto?
No puedo ni siquiera poner en palabras la frustración que me producía ésta conducta suya. La de confundirme y torturarme con su indiferencia.
Sin embargo, había algo en ella que me era terriblemente intrigante.
Donghyuck era precioso.
Por supuesto, no esperaba que fuese amigable.
Pero mis sacrificados viajes en la mañana ¿No significaban nada para él?
Cada viaje, Donghyuck desaparecía antes de que pudiera decir alguna palabra.
Francamente, no sé cuándo dejé de contarlos, pero los recuerdo a todos. Tal vez desordenados, no había muchas diferencias en nuestros trayectos matutinos.
En un acuerdo tácito, respetabamos puntualmente los horarios de llegada y nos sentabamos juntos. Donghyuck no comunicaba más que la imágen de la piel tersa de su cuello y parte de su perfil hasta que caía dormido sobre mí.
Se despertaba y me regalaba ese silencio gélido antes de irse.
No saber su nombre, en ese entonces, me causaba un dolor casi físico.
Sí, tal vez es demasiado para alguien que te utiliza como un felpudo.
Pero ya lo dije, estaba completamente impactado por él.
Las miradas que me dedicaba cuando me creía distraído no me eran suficientes.
Quería saber quién era.
Por qué estaba tan resiliente a mirarme.
En qué pensaba.
Fue quizás luego de casi un mes, que elaboré un plan.
No podía dormirme, pensando en cómo lucía la piel suave de su cuello a veces erizada debido al frío, tan malditamente provocadora. Sus ojos inocentes cuando nuestras miradas se cruzaban. Y su expresión asustada cada vez que, por alguna razón intentaba acercarme un poco. Fue entonces que tomé la decisión de no perder más tiempo del necesario.
Iba a preguntarle su nombre.
Estaba completamente resuelto a hablarle.
Pero como siempre, la vida tenía otros planes para mí.
Porque ese día, mi despertador no sonó. Iba tarde, tuve que ducharme con agua fría, corretear el bus y entonces había alguien más sentado junto a Donghyuck. Ambos, la muchacha a su lado y él, tenían mala cara.
No quería imaginarme la expresión en el rostro de ella cuando el chico cayera sobre su hombro rotundamente inconciente.
Sólo imaginarmelo me resultaba tan gracioso que podría haberme reído sin motivo alguno alegremente a pesar de llevar un mal humor de los mil demonios.
Entonces, esperé.
Esperé a que pasaran los 5 minutos religiosos de Donghyuck antes de dormirse.
5, 4, 3, 2, 1...
Nada.
Donghyuck pasó esas horas despierto.
Jamás intentó dormirse.
Jamás cabeceó.
Nada.
Su miraba fija en el paisaje de la ventana, recostado sobre el asiento. Lo observé atentamente todo el camino desde mi posición, intentando mantener el equilibro sujeto al pasamanos.
El hábito extraño de Lee Donghyuck;
Era que dormía en el bus.
Sólo si era yo quien viajaba a su lado.
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Ay, acabo de rendir un exámen asquerosisimo y estoy segura de que no me fue nada bien.
Pero lo bueno es que ya pasó. xd
Y que tengo al Markhyuck para rescatarme jajakaja bue.
Cualquier cosa incómoda en la lectura o mal redactada, por favor, diganme.
Lxs quiero y saben que significa mucho para mí que se tomen el tiempo de leer (:
Xhuru out.
J.
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Bus Ride. (Markhyuck/Markchan)
Fanfiction"Lee Donghyuck tenía un hábito muy peculiar. Y además, era lo más lindo que vi en mi vida. " ©j-bamjams/JEN0JAMS -° junio, 2017. finalización: julio, 2020°- ESTA PORTADA HERMOSA PORTADA LA HIZO @xhoffe
