Autómata.
Caminé los metros que me separaban de Donghyuck con una decisión implacable. Y cuando estuve a menos de un simple metro de distancia, entonces fui conciente de mi aspecto.
Me voltée, dándole la espalda al chico que seguía sin verme, concentrado en sus tareas.
Pasé una mano por mi nuca. Quería calmarme.
Mierda, mierda, mierda.
Era una tarde soleada.
Y allí estaba Mark Lee, luciendo unos jeans gastados, una sudadera usada, y su mejor pelo sucio. Simplemente no podía surgir ante Donghyuck con mi peor aspecto. Mi estómago parecía haberse contraído, mientras mi pulso se elevaba.
Todo lo que podía oír, era el sonido agitado de mi respiración. El tráfico y ajetreo propios de la ciudad no lograron alcanzar mis sentidos. Estaba contrariado, una parte de mí, quería acercarse, saludarlo. Preguntarle cómo estaba, decirle cuánta falta me había hecho.
Mientras que otra parte de mi, me decía que no fuese estúpido. Había pasado tiempo, quizás ni siquiera me recordaba. E incluso si lo hiciera ¿Por qué querría hablar con un muchacho alto y desgarbado de mal aspecto?
Me sentía intimidado por la belleza de Donghyuck. Por los meses de vida que nos habían separado. Y por mis propios sentimientos. Seguía allí, intentado ocultarme a una distancia prudente. Con mis manos cruzadas en la nuca y maldiciendo en voz baja mi cobardía.
En algunas películas de acción cliché hollywoodenses, el momento fatídico antes de que una bomba explote, todo lo que el espectador oye es silencio. Un buen recurso cinematográfico resultó ser éste.
Un silencio que anticipa la explosión.
Que genera una expectativa nerviosa del descenlace mortal. Hace que el expectador se incorpore en la butaca.
Ojos fijos en la pantalla. Esperando el impacto visual que sólo una catástrofe puede brindar.
¿Cuánto dura ese silencio realmente? ¿Y para el público? ¿Un segundo? ¿Más?
Silencio.
Un segundo.
Dos segundos.
Tres segundos.
Cuatro segun...
-¿M-Mark?-
¡Boom! ¡Explosión! ¡Incendio!
Me voltée, con el pánico corrompiendo la valentía en mis venas y abriéndose paso a través de mi sistema nervioso. Palidecí por completo.
Quizás contener el impulso de mi sonrisa fue un error. Pero estaba seguro de que ni siquiera mi mejor sonrisa sería capaz de mitigar mi mal aspecto. El chico al que había extrañado durante todo ese tiempo, se encogió un poco y miró hacia otro lado. Su evasión me golpeó el estómago como un puñetazo, y alojó una sensación increíblemente dolorosa en mi pecho.
De pronto, me dí cuenta de que sólo había estado parado allí, sin mediar una sola palabra. Mi acostumbrada conducta tonta.
-H-hola.- solté más nervioso de lo que me hubiese gustado. Pero cuando sus perfectos ojos marrones me observaron sólo a mí, ese sentimiento de efervescencia creciendo en mi estómago, me abordó por completo.
-Hola.- me dijo, con un sonrisa tímida.
-¿Dónde has estado?- Aún hoy, pese a los resultados fructíferos, pienso que la elección de palabras y el tono fueron excesivamente desesperados. Cerré los ojos deseando haber pensado, y no dicho, lo que acababan de formular mis labios.
La risita divertida del chico mesmerizante que se encontraba frente a mí, me llevaron a liberar una sonrisa idiota. -Yo...- Donghyuck vió hacia abajo.
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Bus Ride. (Markhyuck/Markchan)
Fiksi Penggemar"Lee Donghyuck tenía un hábito muy peculiar. Y además, era lo más lindo que vi en mi vida. " ©j-bamjams/JEN0JAMS -° junio, 2017. finalización: julio, 2020°- ESTA PORTADA HERMOSA PORTADA LA HIZO @xhoffe
