Hay momentos que cambían nuestras vidas para siempre. Es difícil expresar éstas circunstancias, contar las emociones que producen en alma y cuerpo resulta imposible, porque son inexplicables.
Pero todas nuestras vidas los poseen.
Poseen esos segundos eternos, que transforman todo a su paso y después de ellos todo lo anterior parece borroso, el cajón de recuerdos queda desordenado.
No puedo recordar cómo era mi vida previa a Donghyuck. Y quizás contar la historia acerca de cómo nos conocimos sea una manera de intentar recordar qué clase de persona era yo en ese entonces, pero no puedo.
Mi vida empezó el día que lo conocí.
Sé que dije una millonada de veces que Donghyuck fue lo más hermoso que ví aquella mañana. Todo lo previo se siente como en otro plano existencial. Entre memorias de neblina, apenas puedo verme.
La imágen borrosa de un adolescente sentado en la mesa del departamento de su primo, charlando con su compañero de cuarto, se deshace un poco, pero es la más clara.
Aburrido. Raramente planteándome algo escencial. Haciendo lo que creía correcto en el momento que consideraba indicado.
El día del aniversario de Taeyong y Yuta lo correcto hubiese resultado que me duchara, arreglara, comprara un regalo muchísimo más decente que el que les fue entregado y me quedara con ellos. Me alegrara por su felicidad y pretendiera que todo estaba bien.
Sin embargo, meses atrás, uno de esos segundos infinitos me había tocado el día que conocí a Donghyuck.
Matando quién fuí, y dándome la posibildad de ser quien soy.
No voy a prolongar mis reflexiones innecesarias más tiempo. Lo prometo.
Pero antes en mi relato les mencioné que cada primera vez a su lado resulta algo mágico. Imposible de olvidar y se convierte en uno de esos momentos inefables.
Cuando él surgió, contra todo pronóstico (por segunda vez en el día), ante mí. Se dió uno de esos momentos de cambio arrasador, que durarán hasta que tu corazón deje de latir.
Dejé salir el aire que contenían mis pulmones y me erguí.
-Hola, otra vez- aún tenía la respiración entrecortada.
Realmente no era ágil en el arte del atletismo.
Donghyuck sólo sonrió. Y luego asintió leve con la cabeza.
Quedarme sin palabras estaba ligeramente fuera del plan. Era estúpido, y naturalemente, si era estúpido, entonces fue lo que me ocurrió.
Me animé a mi mismo mentalmente a no perder los estribos. No era el momento para lucir como un torpe. Aunque seguramente ya lo hacía. -¿Cómo est--terminó ya tu jornada?-pregunté. Atropellé las palabras y enredé mi propia lengua consigo misma.
Era imposible no sentir pena por mí mismo a ese punto. Habían sido menos de dos oraciones. Y ya estaba arruinando todo.
Una pequeña risa cantarina llegó a mí, me salvó.
Estaba a un latido de pedirle disculpas por mi estupidez, girar sobre mis talones e irme con la cabeza gacha y los puños apretados. Cuando escuché su risa, mi corazón se detuvo y entonces, nunca giré sobre mis talones, ni pedí disculpas y huí con la cabeza gacha y los puños cerrados.
Era una contagiosa, adorable, y ardiente.
-Estoy bien. Y si, ya terminé ¿A dónde vamos ahora?- terminó con una sonrisa y me miró tan directamente que creí que podría descubrir algo indebido dentro mío. Algo que incluso yo aún no descubriera, pero él sí.
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Bus Ride. (Markhyuck/Markchan)
Fanfiction"Lee Donghyuck tenía un hábito muy peculiar. Y además, era lo más lindo que vi en mi vida. " ©j-bamjams/JEN0JAMS -° junio, 2017. finalización: julio, 2020°- ESTA PORTADA HERMOSA PORTADA LA HIZO @xhoffe
