-Tienes 17 años Margot, tienes que soltar algunas amistad que no estan haciendo bien a tu vida.
Mi padre hablaba seriamente mientras bebia su copa de vino junto a la estufa, no era nada raro que mis amistades fueran de todo tipo de clase, pero eso siempre habia sucedido conmigo. Desde que tenia 12 años, quizas menos, ya se me veia caminando en barrios de clases bajas o jugando futbol en campeonatos que se organizaban en la ciudad, como tambien solia juntarme cada lunes a las 8:00 pm con mis amigas que aun conservaba. Mi padre no era de hablarme, jamas se infitraba en mi vida como un padre normal. ¿Que chica de 17 años podia hacer lo que quisiera sin tener un cuestonario? "alguna huerfana" dijeran mis amigas las cuales sus padres tenian una lista larga de reglas para ellas.
Mi silencio invadio el salon, no responderia una sola palabra, ya casi cumpliria 18 años y jamas habiamos hablado sobre mis amistades, ya era un poco tarde para hablar. El solo ignoro mi presencia en los siguientes 20 minutos a pesar de que yo estuviera sentada frente a frente con el. Habia intentado tomar otro tipo de conversacion pero el solo musitaba un "mmm" sin ganas, como si practicamente rogara que me fuera. Ese era mi padre, el normal y real, jamas compartiamos momentos entre nosotros si no era para hablar de cuentas de la casa.
- Buenas noches.
Musite sin ganas hasta partir al segundo piso hacia mi dormitorio, el no habia respondido por lo cual lo mejor era esperar a que el intentara sacar algun tema de conversacion en la proxima semana, maso menos. Me tire en mi cama a medida de que me quitaba mi ropa y me adentraba entre mis mantas, apenas era un martes y afuera llovia con grandes relampagos que iluminaban el pequeño pueblo que habitaba desde marzo de 1999, mi nacimiento. Habia estado en otras ciudades, pero solo eran visitas espontaneas, jamas habia saboreado lo que era mudarte y rehacer tu vida en otro lugar, aunque ciertamente los ultimos dos años, ese era mi mayor miedo. Irme de mi ciudad donde habia nacido, el lugar que conocia como la palma de mi mano, donde tenia mis amigos, donde aun conservo recuerdos con mi madre y mi mejor amigo, donde mi familia se encuentra, temia perder todo lo que tenia aqui pero era claro que en este pequeño pueblo no abria un buen futuro para alguien como yo. Jamas habia empezado la secundaria, no tenia estudios ni experiencias de trabajo mas que de niñera, en realidad no solo no tenia futuro aqui, si no que a donde fuera tampoco lo tendria si no cambiaba mi mente, y ese era mi gran problema, cambiar.
No recordaba exactamente a que hora me habia dormido la noche anterior, solo veia mi reloj marcando 2:20 de la tarde y mi cuerpo todo sudado por el tipico calor de mediodia que invadia en fines de diciembre. Mi celular tenia 3 llamadas perdida de mi mejor amiga Valen, lo mas extraño de todo era que las llamas habian sido desde hacia 5 horas atras, Valen jamas se despertaba temprano a menos de que su mamá se quedara en casa y hoy era miercoles, ella no debia estar en casa.
Luego de tomarme una ducha tome algo de jugo y camine hacia casa de Valen, que solo quedaba a 3 cuadras de distancia. Al llegar me atendio Noelia, mi cuñada. Noelia Styles solia ser ese tipo de persona que aunque no conozcas simplemente ya no te cae, sin embargo desde hace un año ella esta en pareja con mi hermano mayor y desde ese entonces, simplemente a sido la mejor cuñada que podria tener.
- ¿Valen?.
Pregunte mientras la saludaba con un beso en la mejilla, cuando entre la casa estaba completamente limpia y el aroma era claro de que alguien habia gastado muchas energias limpiando cada pequeño espacio. Gire hacia Noelia nuevamente y ella apunto hacia la puerta del dormitorio de mi mejor amiga, fue cuando mi cabeza dio un chasquido diciendo que Valen dormia o estaba acostada comiendo golosinas y mirando su serie favorita. Cuando abri la puerta el aire de encierro choco contra mi rostro dejando ver un dormitorio todo oscuro y Valen siendo iluminada por la pantalla de la laptop. Me queje bruscamente soltando algunos insultos y abri las ventanas del dormitorio haciendo que los rayos del sol entraran al dormitorio junto con el aire fresco.
- Parece el dormitorio de un jugador de futbol- Me queje viendo todo el desorden de ropa y las envolturas de chocolates en el piso-
- Pase toda la maldita mañana limpiando la casa, te llama como 10 veces pero claramente no estabas haciendo nada mas que dormir- Se quejo ella mientras levantaba su cuerpo de la cama-
- ¿Y eso que tiene que ver a que encuentre tu dormitorio echo un desastre? toda la casa no limpiaste- Le sonrei con sarcasmo- Y tu condicion higienica tampoco es buena..- continue-
- Necesitaba descansar un poco y recuperar energias para ducharme- tomo una toalla- Y el dormitorio... - sonrio- Ya que nunca haz ordenado tu dormitorio, ve practicando con el mio. No siempre estara tu empleada.
Rei ante su manera de tratarse a si misma como empleada, amaba a mi mejor amiga mas que a cualquiera de mis otras amigas, ella tenia ese parecido conmigo, la forma de pensar, el aire hasta de caminar, en todo coincidiamos y en los ultimos 4 meses nos dimos cuenta de que no solo eramos amigas como con las demas, que ya resultabamos ser como dos hermanas que jamas se quisieron aceptar una con la otra, ahora solo pasabamos 24/7 juntas, a donde sea que fueramos tenia que ir la otra, si yo salia con un chico ella salia con el amigo, ella dormia en casa o yo en la de ella, a menos que sucediera algo, como anoche que nunca paro de llover. Eramos extrañas, parecidas y muy diferente a las vez, nuestras vidas eran un poco diferentes, pero aun asi encontrabamos mas cosas en comun que diferentes.
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