Capítulo 4

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Narrador omnisciente

Llegó a su casa algo cansado, gracias a aquel chico grosero que había logrado sacarle que quicios y dañar su tan amena tarde...

Este chico de cabello castaño y rizos bien definidos, rápido entro a molestar su tan angustiada vida, tuvo el descaro de hacerle perder el apetito y con su ya deplorable estado no era sano que simplemente no comiera nada, así que decidió ir a su minúscula cocina y servirse un delicioso sándwich de queso con jamón que él mismo preparó, con un exquisito batido de banano y de postre una manzana.

Lucca no era bueno en la cocina por tanto, todo intento por hacer una agradable  sena para su paladar sería en un auténtico fracaso; era de esperarse cuando su padre aún vivía él nunca hubiera pensado en sufrir hambre, ni hubiera imaginado que tendría que aguantar la opresión de su ahora padrastro, Lucca era un chico normal que no solía estar metido en problemas, es más jamás se hubiera imaginado como el "malo" de la escuela.

Ahora odiaba a todo y a todos ya que tras la muerte de su amado padre su único amigo Christian se alejó y no le importo siquiera que el pequeño Lucca (ahora no tan pequeño) se quedara solo, sumido en una tristeza que nadie entendía.

Poco tiempo después Chris había conseguido un "nuevo mejor amigo" y se había olvidado de la promesa que le hizo algún día a Lu... -Siempre estaré para ti- le dijo el niño rubio de ojos verdosos que alguna vez ocupaba un lugar en su corazón, claro como las promesas son solo "cosas que decimos sin pensar" aquella promesa se fue como el aire volando para otro lugar...

Aquel chico que hoy se escuda bajo un gran caparazón se podría decir que tenía sentimientos tan puros...

Lucca terminó su comida perdido en sus tan lejanos pensamientos y sin prestarle la más mínima atención a su televisor que ya llevaba tiempo encendido, después de un largo rato de meditación decidió por prestarle atención a lo que sea que estaba dando en la misma.
Pasó parte de la noche mirando la comedia barata que pasaban por la televisión nacional, ya que por su condición no podía pagar el cable que la mayoría de personas en el barrio tenía.

Ya cansado de tanto programa basura que daba por su tele... terminó por irse a dormir...

-Te amo mucho Lucca, nunca lo olvides- dijo aquel hombre alto que estaba por irse a su trabajo.

-Yo también te amo papi... No te olvides de mis gomitas- dijo el pequeño que daba un beso en la mejilla a su padre, como símbolo de despedida.

-Cómo olvidarme de las gomitas de oso tan amadas por mi bebé- alegó el papá del pequeño.

- Ya te he dicho que me digas así... Ya estoy grande e incluso soy el más grande de mi aula- dijo Lucca haciendo un tierno puchero que solo consiguió que su padre riera.

-Está bien, está bien... Tú ganas, y ya me voy antes que me atrase al trabajo.- Dijo Juan y se marchó, no sin antes dar un casto beso en la boca de su amada esposa.

Más tarde mientras aquel pequeño niño jugaba con sus carritos, una llamada hizo ir joven Lucca a contestar el teléfono.

-Hola.

-Hijo mío cuida mucho a tu madre y dile que el amo...- fue lo último que alegó aquel hombre antes que el pequeño escuchara un estruendoso ruido seguido del tono de fuera de servicio de la operadora, que no le dejó siquiera responder a la petición de aquel padre.

My PunishmentDonde viven las historias. Descúbrelo ahora