Lucca
Me levante con los ojos hinchados de tanto llorar; fui al colegio ya con mi usual uniforme.
En el colegio me conocen como el chico malo, el que hace bulling, porque no saben lo que escondo; tras esta cara dura, hay un chico asustado que pide a gritos ayuda, no tengo amigos, porque todas las personas que se me acercan el término espantando.
Lo que necesito es un abrazo, sentir el cariño de alguien, que mi madre me diga" juntos vamos a superarlo", pero no tenía a nadie. Era yo contra el mundo.
- Y tu almuerzo- dije lo más seco que pude, acorralando al chico que me veía con cara aterrorizada, me sentía mal por ser un cobarde y sacar mi dolor con quien no tiene nada que ver con lo que me pasa.
- No lo traje- lo acorrale más- p...e...r...o te prometo que el lunes te traigo el doble- dijo como pudo.
- Espero que así sea o me veré obligado a golpearte- dije mientas me sentía basura.
Lo solté reprochándome mentalmente por mi comportamiento, y rápidamente fui a la clase de matemáticas, ya iba con retraso.
Al llegar el profesor me miró fijamente y me dijo.- Es la última vez que llega atrasado a mi clase....- si ese era mi apellido.
- Si profesor Manson no volverá a pasar.
Al entrar en el salón busqué con la mirada mi preciado pupitre que por cierto estaba siendo ocupado por un chico nuevo de cabello castaño, que al notar mi presencia regreso a mirarme.
- Lárgate si no quieres problemas. - dije lo más intimidante que pude.
- Y si no quiero- dijo el chico que aún no conocía su nombre. Aquel chico tenía agallas para retarme, seguramente aun no le han dicho quién soy yo. Ya después me las arreglaré para que me tenga miedo al igual que todos.
- Deje a su en paz a su compañero.- me reclamo el canoso profesor.- Ahí hay un asiento libre.- señaló el profesor el mendigo asiento estaba junto al chico de los ojos castaños.
Rodando los ojos camine al lado de aquel chico, y con la pereza más grande del mundo trate de poner atención a la clase. La hora terminó siendo muy aburrida así que apenas tocó el tiempo del receso que tanto me gusta, salí empujando a todo aquel que se cruzara por mi camino, el receso me gusta porque este tiempo lo aprovechó para meditar lo que pasa en mi vida y pensar que pronto seré feliz aunque sea por un momento. Al finalizar el receso decidí ir a mi casillero, para recoger las cosas que voy a utilizar por el resto del día.
- Tu otra vez- dijo el chico fastidiado.
- Pues aquí estudio idiota, como quieres que no esté por aquí.- le dije ignorándolo por completo.-Pues parece que me estas siguiendo, porque a cada lugar que voy te encuentro- apenas dijo esa última frase lo acorrale a uno de los casilleros haciendo que el castaño me mirara.
- ja-ja-ja- reí irónico- ni que fueras la gran cosa- le dije ya enojado.
- Pues soy mejor que tu- dijo arrogante.
Eso me hizo enfurecer, por eso en ese instante le di un golpe en la nariz, haciendo que esta comenzara a sangrar.
-Tú no sabes nada- dije gritando y me fui corriendo sin dirección alguna, lo que sí sabía era que no podía ir a mi casa como lo haría un chico de mi edad, porque ir allí sería suicidio, así que decidí salir a un parque que estaba cerca de la escuela llorando cual niñita de cinco años que le han quitado su dulce favorito.
Toda la gente que pasaba por ese parque me miraba con pena, yo los miraba con odio, no quiero que nadie sienta pena por mí por más mal que me sienta.
Ya era hora de salida del colegio... No quería ir a casa, porque todo empeora los viernes, y para mi mala suerte hoy era viernes.
Todo en este día fue terrible desde su comienzo, y empeoro por ese castaño que solo me saca de quicio.
Me dolía el estómago, porque no comí nada en todo el día así que sin más fui a casa, esperando que nadie esté en esta y poder cocinar algo para mi hambriento estómago, al llegar a mi casa noté algo extraño no había nadie, lo que hizo que soltara el aire que no sabía que tenía acumulado en mis pulmones.
Fui a la refrigeradora y vi un papel pegado, era la caligrafía de mi madre que decía: "Santiago y yo iremos a una fiesta a las afueras de la ciudad y regresaremos el domingo"
En ese momento en mi rostro se formó una sonrisa de felicidad pura.
-Tendré un día de descanso.-pensé en voz alta, y me puse a preparar mis alimentos.
Cocine arroz con filete de pollo, que por cierto me quedo delicioso, cuando ya tenía todo listo fui al sofá de mi pequeña casa y decidí prender el televisor, cuando consumí todos mis alimentos, lave los platos que utilice y regrese al cómodo sofá, poco a poco fui cayendo en brazos de morfeo, esta sería la primera vez en tanto tiempo que duermo bien.
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My Punishment
Short StoryLucca es un muchacho que tuvo una niñez difícil que lo atormenta en su juventud... En esta época difícil de su vida conoce el amor de un compañero nuevo Joseph, el castaño que cambia muchas cosas en él...