El momento de encender el puro llego era algo inevitable tenía que llegar, y la verdad ya lo deseaba esperaba con ansias el momento.
Esa sensación al sentir o degustar la primera bocanada de una intensa nube color grisáceo de sabor almendrado y de aroma intenso.
Que de un par de segundos transforman mi mundo gris, a una vivas y colorida realidad deteniendo el tiempo.
Como el mas bello cuadro de algún artista famoso, que a simple vista no es nada pero para el conocedor es un arte.
Esas sensaciones que en mi aparecen, la euforia y el éxtasis, la insaciable curiosidad junto al exceso de confianza.
En un tiempo donde las horas y los minutos no avanzan ni retroceden, esa sensación que domina las emociones.
Dejándolas fluir y así desahogando cada experiencia buena o mala, que me pone a pensar.
En esa sensación de bienestar y calma que mi mente abre a un sin fin de preguntas y respuestas que consumen en su estudio.
Difícil de explicar, no es adicción es algo mas que la necesidad, es el erizar de los pelitos de la piel es el escalofrío a lo desconocido.
Es esa paz, esa serenidad que me envuelve y me hace sentir! ser uno mismo con todo lo que me rodea, es el incienso.
El incitador y proveedor de cada sensación que recorre mi cuerpo despertando la curiosidad de una nueva experiencia.
