Deberías descansar- Tú también.

18 3 0
                                        

La bala le pasó junto al rostro besándole la oreja.

Después de quedarse perplejo un momento estalló en gritos y lágrimas. Allí fue cuando colmó mi paciencia.

-Tú no tienes derecho a llorar- Le dije con desprecio. Se me quedó mirando cubierto en moco, lágrimas y sangre con la boca abierta.

Aún tenía que sacarlo de mí. Cerré el puño y solo sentí el impacto de mis nudillos contra sus pómulos y el peso de él al caer inconsciente.

Volví a guardar mi revólver en el pañuelo. Nadie dijo una sola palabra. Di media vuelta y me fui.

Apenas se lograban ver los pequeños destellos del sol en el horizonte.

La luz de la sala estaba encendida y a través de las cortinas se unía a los postes iluminando la acera. Empujé lentamente la puerta, y dirigí mi mirada hacia la luz. Allí estaba Juliette que en su semblante mostraba no había dormido esperando mi retorno. Estaba con su ropa de dormir, una pijama de encaje bordado que al moverse reflejaba la luz en él. Se había limpiado el maquillaje de esa noche con mucho cuidado. Pero aún tenía el rostro hinchado.

Ella en el puesto comenzó a bailar, atenuando una melodía para sí misma. Solo veía sus labios moverse sin producir ningún sonido.

Después de cerrar la puerta comencé a recortar nuestra distancia. No tan rápido como para molestar al silencio. Solo se escuchaba cuando ella cambiaba de pasos.

Ya estaba a centímetros de distancia, observándola fijamente.

-Di algo por favor- Dijo en un tono que traspasaba tristeza, con los ojos cerrados y sin dejar de bailar.

-...Lo encontré-

Julie apretó los dientes y comenzó a dar pequeñas y lentas vueltas.

-Qu...- Contuvo el aliento- ¿Tú..?

-No-

Se detuvo con la mirada hacia abajo. El cabello le caía ocultándose el rostro. Estaba temblando y comenzó a jadear lentamente. Quería tocarla, consolarla pero por mucho que quisiera extender mi mano. Sentía que la distancia aún era demasiada. Sentí ganas de llorar... quité el rostro, pero no podía dejarlas salir. Había sido mi error y por eso, yo tampoco tenía derecho a llorar.

-Gracias a Dios- Alcé la mirada y allí estaba, los ojos inundados en lágrimas y una expresión temblorosa. Vino rápidamente hacía mi y me abrazó- Disculpa... disculpa- Comenzó a decir entre sollozos apretando su cara contra mi pecho- Si no hubiera sido por mí, Papá aún seguiría con nosotros-

No había reparado a pensar como ella se sentía.

La alejé de mi pecho, la tenía sostenida por ambos brazos. Ella tenía la nariz hinchada y los ojos rojizos, estábamos a centímetros el uno del otro. Nuestras miradas se encontraron en la penumbra del alba.

-No vuelvas a pensar eso- Le dije sin quitar la mirada, acerqué mi rostro al de ella- Jamás.

La volví a abrazar con fuerza y le dije.

-Deberías descansar-

...

-Tú también-

"Para: E. Lowell

24 de Diciembre de 1923.

-Querida Elizabeth, Feliz Navidad y próspero año nuevo.

Disculpa haya demorado tanto en responder. Estos meses ha pasado mucho y no logré apartar ningún solo momento para escribirte.

Desafortunadamente... André, no está ya con nosotros. El falleció.

No te torturare dándote los detalles, el culpable pasará 35 años en prisión. Desearía fuera más.

La mañana del 7 de Noviembre fue el memorial. Fue un hermoso día, había nevado durante la noche así que todo estaba cubierto de una fina capa blanca. Los reflejos del sol brillaban en ella dándole un tono celestial a la pequeña iglesia.

La sala estaba llena, había personas que se quedaron de pie. No sabía cuán impactante había sido André... Pero, si tantas personas se habían reunido para despedirlo, su vida había sido llena y disfrutada. Me alegro por eso. Dije unas cuantas palabras. No lloré. Eso no es lo que él hubiera querido...

Su esposa e hija fueron las últimas en hablar, Mariam lloró desconsolada a la mitad de sus palabras pero logró terminar. Juliette se mantuvo serena y terminó sus palabras con una leve sonrisa. Lo sepultamos al atardecer.

Ni un mes habían pasado cuando Marian nos aborda con la noticia de que se irían a vivir con su hermana al Sur, Juliette se negó y discutieron casi una semana. Al final Julie ganó. Mariam se irá después de año nuevo, la primera semana de Enero y ella quedará al cargo de la casa. Dice que hará en ella una escuela de danza para niños, pero por ahora sigue siendo asistente en la escuela.

Por mi parte comencé a trabajar en el periódico, solo escribo las opiniones pero se que pronto comenzaré a subir, dentro de unos años ¡Verás mi libro en las estanterías de Londres! En fin. ¿y para ti? ¿Cómo han sido estos meses?

Con mucho amor y cariño.

-H. Brooks."



*Quería dejar un pequeño espacio para pedirles que me dejen sus comentarios y opiniones, que les parece y que tal sintieron la primera mitad de esta historia. Los amo y gracias <33*

MilStories to obsess over. Discover now