11 de abril 1924.
No me podía quedar quieto, ¿el sillón estaba incómodo? No, ¿Tenía hambre? Tampoco era eso, había almorzado pesado antes de salir, entonces, ¿Qué era que no me dejaba dormir como Juliette? La vi nuevamente, estaba recostada al respaldar del sillón del frente, ya no debería faltar mucho, necesitaba ir al baño, malditos nervios, espero que cuiden la casa, Julie aceptó muy fácilmente, eso si me agarró de sorpresa.
-¿Cómo puedes ser así?- No hubo respuesta más que un pequeño bufido.
Decidí comenzar mi reportaje, quería evitar pensar. Luego de un tiempo alcé la mirada de mis notas, Julie ya estaba despierta, mirando a la ventana, me quedé un momento viéndola hasta que el tren dio una estruendosa sacudida, y comenzó a sonar los frenos, la momentánea paz que sentí se desvaneció dejando nuevamente los nervios.
Estuvimos sentados hasta que casi todos los pasajeros bajaran.
-¿Qué tienes Harry?- Julie puso su mano en mi pierna- No la dejas de mover.
-¿Qué? Nada, vamos- Me levanté tomando mis pertenencias. Ella tomó mi mano.
-Harry, estás sudando, ¿Estás bien?- Instintivamente le quité mi mano.
Me volví a sentar y me sequé las manos con mis rodillas.
-¿Está todo en orden?- Dijo una chica que estaba revisando los vagones.
-Si, solo dennos unos minutos por favor, no encuentro mis anteojos.
La joven extrañada siguió al siguiente.
-Harry, qué ocurre, tienes los lentes en tu bolsillo, desde aquí los puedo ver- Por algún motivo me costaba hablar de ello, todo está bien ¿cual podría ser el problema?
-Es solo que tengo años que no los veo, me siento nervioso- Si, eso debe ser.
-Oh no tienes porque, por lo que vi en la carta que me mostraste, ellos son maravillosos, vamos, te prometo, todo saldrá bien- Ella se levantó tomando mi mano y caminando hacia la salida, no tuve más remedio que seguirla.
Al bajar no noté nada fuera de lugar, el aire estaba fresco y no había nadie a nuestra espera, "Me habré equivocado de día" tomé la carta de mi bolsa, no, la fecha estaba correcta.
-¿Quiénes son Harry?- Preguntó Juliette viendo a todos lados.
-No los veo, vayamos a sentarnos mientras esperamos- Caminé con las maletas hasta las afueras en busca de unos asientos vacíos.
El tiempo pasó, los nervios fueron víctimas del aburrimiento y quedaron solo en el recuerdo.
Se ve un Peugeot viniendo directo a nosotros, al principio no le presté atención, luego se fue acercando cada vez más sin disminuir su velocidad, alerta tomé a Julie y estuve a punto de quitarnos cuando éste frenó de pronto sacudiendo toda la carrocería.
-¡¿Estás intentando matarme!?- Salió un grito masculino del coche.
-¡Déjate de ridiculeces!- Saltó una voz aguda.
De pronto una pareja sale del vehículo, una chica de no muy alta estatura, muy bien arreglada y un hombre algo más alto que yo, con un frondoso bigote café bajo la sombra de su sombrero.
Ellos pasaron corriendo junto a mi y Juliette, con tal apuro que apenas los pude distinguir.
-¡Casi nos matan de un susto y ni siquiera de disculpan!- Comentó Julie frustrada- ¡Que gente más descortés!, ¿puedes creerlo Harrison?-
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Mil
Roman d'amourEl mundo sigue un ritmo constante que no considera nuestra percepción. El tiempo es tan solo un factor y la necesidad de hacer algo al respecto genera un compromiso. En esta historia se ve a Harrison Brooks, un hombre en sus 20's tras los acontecimi...
