4. Castigo

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El día en el hospital estaba más que relajado, KyungSoo había llegado un par de minutos antes de su entrada oficial para poder hacer entrega del café que fue pedido por su superior, JongIn lucía bastante demacrado, en solo 24 horas sus energías habían sido agotadas casi por completo.

—Gracias, KyungSoo. Eres un ángel— comentó JongIn medio dormido tomando el café y dándole un gran sorbo —ve a piso a hacer pase de visita, por favor. Necesito darme una ducha.

KyungSoo obedeció a un JongIn que arrastro los pies por todo el cuarto de residentes hasta las duchas. El bajito se puso la bata y con una sonrisa en el rostro tomo el elevador para ir hasta el área de pacientes que encamados, debía pasar por todas las camas para ver la evolución del paciente desde la última vez que JongIn había pasado a verlos y anotarlos en el expediente a manera de "Nota de evolución" era una rutina un poco cansada pues tenía que realizar lo mismo con todos los pacientes del servicio de medicina interna, donde había una gran variedad de padecimientos. Se escuchaba como tarea sencilla pero el tiempo empleado en cada paciente llegaba a extenderse hasta 20 minutos por cabeza y en un piso con 80 camas, parecía una actividad eterna.

Le tomó casi toda la mañana atender a todos los pacientes de ese servicio y cuando finalizó fue a revisar si JongIn ya se encontraba en su consultorio para tener una nueva tarea asignada, para su suerte el joven ya estaba sentado en su silla con una cara más fresca con la que lo había visto aquella mañana.

—KyungSoo, ¿Listo? — Preguntó el más alto con una ligera sonrisa —Bueno, ahora eres libre, KyungSoo, haz lo que te caiga.

El bajito se extrañó.

—O sea... ¿Recuerdas que les dije que ya no eran niños y que no iba a llevarlos y a decirles a cada rato que tenían que hacer? ¿Qué ustedes eran los que debían ir tras su conocimiento? — KyungSoo entonces recordó aquello y asintió ligeramente, su corazón se detuvo por una milésima de segundo.

—Bueno... entonces... te veo a la salida— se despidió JongIn con una sonrisita y siguió pasando a sus pacientes al consultorio.

KyungSoo había quedado a la deriva, ¿Ahora que hacia? ¿A dónde debía ir? Con un montón de dudas en la cabeza se alejó del consultorio de JongIn y comenzó a andar por los pasillos del hospital, planteándose una y mil actividades a realizar pero sus ideas no eran tan buenas o parecían casi imposibles de realizar, regreso con los pacientes de piso y estuvo ayudando a un par de enfermeras a colocar sueros, cambiar dosis de medicamentos, hacer más notas de evolución, fue al departamento de enseñanza médica y estuvo llenado certificados, pasando a limpio las recetas, adjuntando archivos a los expedientes, prácticamente haciendo trabajo de papelería.

Era la hora de la comida cuando ya no tenía aparentemente, nada que hacer, fue al comedor y tomó su ración de alimento, se sentó en una de las mesas más alejadas del lugar y observó todo a su alrededor, los pacientes iban a comprar algunos aperitivos, vio a algunos doctores servirse grandes cantidades de café, todo en movimiento y luego estaba él, en un estado estático.

Postergo lo más que pudo su hora de comida antes de ir a revisar al servicio de gastroenterología si no había algún pendiente o una tarea por realizarse, sólo pudo recibir un par de órdenes de otros alumnos de grados superiores con tareas menores como acomodar las fichas de los pacientes de las consultas de la mañana, entregar carnets. Estar del lado del lado administrativo le parecía bastante cansado y hasta aburrido.

Cuando el turno terminó, vio como todos sus compañeros de otras guardias y otros grados se alistaban para firmar su salida e ir a casa, era su turno de cumplir con sus 36 horas de servicio. Y si se sentía cansado era nada más porque estaba aburrido. Se despidió de JongIn y de un par chicos de su año para luego volver a los pasillos del hospital y estar deambulando en busca de cosas que hacer.

Chasing dreams. [ChanSoo]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora