John nunca creyó que alguien le llamaría de esa manera, menos alguien a quien tanto aprecio tenía como Yoko. Era cierto que en algún momento de su vida se detuvo a considerar si eso era real; si en realidad era un "marica", como Yoko lo acababa de catalogar. Pues no, él sabía que no era un marica, ni Paul lo era, eso era un apodo para los débiles y hacer lo que acababan de hacer les ponía bastante en claro de que no eran débiles.
No tenía que quedarse callado, debía hacer algo para que Yoko no tuviera esa idea errónea de él. Claro que no era un marica, tenía sentimientos hacia su mejor amigo, le gustaba tanto como persona o como hombre, le gustaba en lo que se había convertido Paul. Luego están los otros detalles: le gustaban sus ojos, sus manos, sus besos, el sexo que le daba.
Bueno... quizá sí se había convertido en todo un marica.
Pero no iba a dejar que ella le ganara, no en ese momento en el cual por primera vez en su vida tenía en claro lo que deseaba; a Paul, todo él.
—¿Sabes por qué siempre me gustaste? —preguntó John, sabiendo que Yoko iba a negar—. Porque siempre te pareciste a un tipo travesti.
Yoko desvío la mirada, furiosa porque John no podía ser serio si quiera un minuto.
—Creí que me amabas —dijo sin mirarlo—. Resulta que eres tan infiel que fornicas todo lo que se mueve...
—No ofendas a Paul. —John se puso a la defensiva—. El hecho de que tú y él no se lleven bien no es razón para que le ofendas, no dejaré que hagas eso.
John ignoró la presencia de la japonesa y caminó hacia la cocina sin que le importara demasiado su respuesta. Se estaba olvidando de cosas importantes.
Tomó una botella de agua y la bebió de manera rápida, siempre fue de esos tipos que iban por la vida con la peor cara de malo que pudieras ver, sólo para poder ocultar sus verdaderos pesares, y en los últimos años había intentado dejar de hacerlo, aún a veces mostraba ese rostro, cuando se sentía atacado o cuando le molestaba algo que alguien había dicho, en este caso: Yoko.
—No me ignores John —dijo la japonesa parándose en el marco de la puerta, John la ignoró—. Parece que se te olvida algo.
La voz de la mujer sonó sugerente, John sólo intentó ignorarle, pero era cierto: se estaba olvidando de algo demasiado importante, algo que él quiso durante mucho tiempo. ¿Por qué justo ahora tenía que suceder? ¿Por qué cuando creyó poder encontrar un amor puro?
Bajo la mirada y se apoyó por el mueble de la cocina, dejó la botella a un lado, sintiendo como en el pecho se le formaba un agujero negro que consumía todo a su alrededor. Pensó en Paul y en el hecho de que estaba durmiendo en su cama, quizá demasiado feliz como para ser verdad.
—John... no tienes elección —le dijo la mujer mientras que se acercaba por detrás y le daba masajes en los hombros.
—Lo siento, Yoko —dijo mientras se quitaba los lentes y los dejaba en la encimera con lentitud.
Sabía que lo que había empezado el día de ayer tenía que tener un fin, no sabía que ese fin le iba a doler tanto, ni que sería tan pronto. John aún sentía el calor de Paul entre sus manos, quería conservar esa sensación por el resto de su vida si fuera posible, pero no lo era.
Yoko seguía callada, esperando a que John dijera algo, que su esposo no se hiciera el despistado y la dejara sola. Estaba expectante a lo que John dijera.
—¿Podrías dejarnos solos? —Se separó de la encimera y dirigió su mirada a Yoko—. Sólo por hoy, él y yo necesitamos hablar seriamente.
Yoko sabía que John nunca fue un hombre muy paciente y su hipersensibilidad le hacía ser un poco más propenso a tener ataques emocionales. Asintió, siendo una vez más echada de un lugar. Decidió no pensar así, lo que John quería era un momento de privacidad para hablar con Paul sobre sus sentimientos, sobre lo que habían hecho, que luego Paul se iría del lugar y la pareja continuaría su vida cotidiana como si nada hubiera sucedido.
—Vale —le dijo Yoko y se dirigió a la puerta—. Espero que esto no esté así cuando vuelva.
John no la miró, no podía mirar a alguien quien una vez le dijo "Haz el amor y no la guerra" y ahora le estaba obligando a separarse de su amor. La puerta al azotarse hizo un sonido que recorrió todo el departamento. John miró a la nada unos segundos, silbo una vieja melodía que recordaba siempre que estaba muy nervioso.
Recogió sus lentes.
Debía hablar con Paul.
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We Fail Again [McLennon]
FanfictionDe lo primero que debes arrepentirte es de no haber intentado. Historia original de: _NinaLou. Yo sólo lo publico aquí porque no era justo que esta historia desapareciera.
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