Estaba claro que a John le costó conseguir esos boletos por tratarse de los últimos días del año, además, debían hacer mucho papeleo; John no se podía creer que después de intentar por mucho tiempo tener su estadía en los Estados Unidos estuviera abandonando el país.
Lo hacía por ese cara de bebé.
Ese cara de bebé que le hacía sonreír como idiota, claro que Paul sentía lo mismo por él, pero un sentimiento de culpabilidad -que era demasiado pequeño, aunque molesto- les asediaba. Querían que Yoko y Linda jamás hubieran existido.
Tenían miedo de que el mundo les tachara de insufribles, claro que tenían sentimientos hacia sus respectivas mujeres, pero en esos dos días algo muy fuerte había sucedido, sintieron que sólo dos días pudieron arreglar todo el daño que se hicieron en años pasados, y vaya que las cosas se movieron demasiado de lugar, hasta habían mejorado su relación en gran medida, se podría decir que eran una "pareja".
Se miraron a los ojos por casi quinta vez en sólo unos minutos, uno buscaba en el otro un poco de arrepentimiento, sólo un vestigio de éste para poder volver cada uno por su lado y evitar que todo lo que sucedió les estuviera atiborrando la cabeza de ideas y el corazón de pesares. Sin embargo, no encontraron nada de eso; cariño, lo único que en sus miradas vieron, esperanza nació en sus corazones y a John una media sonrisa se le escapó a través de la barba falsa.
—Extrañaba viajar juntos, Paulie —dijo John para romper el silencio, ambos se encontraban esperando su tan preciado vuelo a Londres.
John había logrado salir de su casa mientras que Yoko estaba dormida, no le dejó una carta de despedida o una nota diciendo que regresaría algún día. Sólo se fue, de nuevo abandonó a alguien importante con algo suyo muy importante. Decidió quitarse esa idea de la cabeza, no quería recordar a su hijo no nacido aún. Aunque una parte de él quería hacer bien las cosas.
—¿Qué se supone que haremos cuando lleguemos a Londres, John?
Paul hizo pasar saliva de forma incómoda, claro que tenía una idea de lo que John deseaba hacer, sólo esperaba a que no fuera demasiado brusco como para decirlo como si de algo convencional se tratara, McCartney se estaba arrepintiendo de hacer esa pregunta, las personas observaban a los dos hombres disfrazados con curiosidad.
—Rehacer nuestras vidas, no hay de otra, las personas tienen demasiadas cosas por las que preocuparse que no sean nosotros —respondió John, observando sus propias manos con detenimiento.
Paul devolvió su mirada al frente y suspiró.
—¿Nunca pensaste en lo que pudieran pensar Linda o Yoko? —dijo, mientras apoyaba una mano en su barbilla.
—Sí, pero eso no nos incumbe ahora. —La mano de John apareció sobre uno de los muslos de Paul, sobándolo con una delicadeza reconfortante.
—No creo que las cosas deberían ser así... —murmuró Paul para sí mismo, aún la idea de lo que era o no correcto se apoderaba de su mente como moho.
Creyó que John no le escucharía, pero lo hizo.
—No pienses en como deberían o no ser las cosas —le dijo relajado, echando su cuerpo hacia atrás en la banca—. Si dependiéramos de lo que es o no correcto te aseguro que no estaríamos juntos ahora. Y seguro el hecho de volver a estar juntos te gusta tanto como a mí.
Paul no evitó que una media sonrisa se escapara de sus labios, sabía que John no era alguien que demostrara mucho sus sentimientos, sin embargo, pequeñas cosas hacían referencia a los sentimientos de John, como lo que acababa de decir, que casi hizo a Paul saltar de felicidad, aunque lo pudo disimular bien detrás de esa media sonrisa.
—Lo sé, John —dijo sin mirarlo.
John miró la sonrisita de Paul y se sintió feliz por hacerlo feliz, cualquiera lo estaría. Pero la pregunta que el bajista le hizo volvió a la mente de John y no evitó recordar a Yoko y lo malo que había sido, si creía que iría al infierno sólo por el pecado de la sodomía, ahora definitivamente irá al infierno por abandonarla.
Los pensamientos le molestaban, hizo lo que siempre hacía cuando se encontraba en dicha situación: tomó una pluma de su bolsillo y una servilleta con la que estaba sosteniendo una salchicha que había comprado para evitar el hambre de cada mañana. Dobló sus piernas de la manera incómoda que se le ocurría siempre y empezó a escribir con incomodidad, pero hasta cierto punto era agradable desahogarse.
—¿Qué escribes, John? —preguntó su compañero mientras intentaba mirar la servilleta, pero en ese momento John desvió el papel de la vista de Paul.
—Nada, Paulie —dijo, debía inventar una excusa—. Un poema para ti.
Paul abrió los ojos levemente, creyendo de manera ingenua que John quería dedicarle un poema y no debía leerlo hasta que él se lo leyera en voz alta, le parecía muy romántico, a Paul muchas cosas le parecían románticas.
—Oh... vale —intentó guardar distancia de la servilleta hasta que el poema estuviera listo, esperando a que John se lo leyera.
John descubrió que esa era una manera fácil de tener a Paul alejado de su "problema" con Yoko.
Después de unos segundos y unas palabras más a la servilleta, les llamaron para tomar su vuelo, y ambos se levantaron con sonrisas en sus rostros, no sin que antes John guardara la servilleta en uno de sus bolsillos, escondiendo de Paul la única forma de desahogarse.
—Haremos una nueva vida —le susurró John al acercarse levemente al oído de su amigo, él se sonrojó casi sin darlo a notar y miró de reojo a John.
—Sólo espero que no lo arruines —le dijo en broma, pero para John fue todo menos broma.
Hizo pasar saliva ruidosamente.
No lo iba a arruinar...
No, lo iba a arruinar.
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We Fail Again [McLennon]
FanfictionDe lo primero que debes arrepentirte es de no haber intentado. Historia original de: _NinaLou. Yo sólo lo publico aquí porque no era justo que esta historia desapareciera.
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