John decidió quitar todo mal pensamiento de su mente, quería solamente imaginarse a él y a Paul juntos y tranquilos por mucho tiempo, no quería ser negativo porque lo único que es posible es aquello en lo que uno cree y si creía que él y Paul no estarían juntos, pues así sería.
Pero su demonio aún no dejaba de decirle sobre que estaba haciendo algo muy malo. La imagen de Yoko llegó a su mente.
—¿Hablaste con Linda? —le preguntó John con un poco de esperanza que lo hubiera hecho. Paul negó con la cabeza mientras se colocaba el cinturón de seguridad.
—¿Y tú hablaste con Yoko? —le preguntó.
—Claro. —John metió la mano al bolsillo y sintió la servilleta. No le estaba mintiendo a Paul, hablaría con Yoko después.
—¿Y qué te dijo? —le preguntó nuevamente mientras tomaba un libro de bolsillo que llevaba con él.
—Que somos unos maricas —la seriedad de esas palabras incomodó a Paul y se removió en el asiento, John sólo carcajeó como en los viejos tiempos—. Era una broma, Paulie... Aunque, obvio somos unos maricas —dijo mirándolo con los ojos entrecerrados y una media sonrisa.
—¿Qué más se puede hacer? —Paul se encogió de hombros y suspiró, un poco afectado por lo movido de esos dos últimos días. No podía dejar de pensar en sus hijos y en Linda.
Estaba con la mirada gacha, intentando ligar sus pensamientos y tranquilizar su mente con respecto a Linda. Al hombre mayor le venían imágenes de Yoko y su "problema", nunca quitó la mano del bolsillo. El haz de luz que entraba por la ventanilla le incitaba a tomar una siesta y olvidarse del mundo por unos minutos.
—Oye, dormiré por un rato —anunció John, el vuelo era calmado y Paul estaba concentrado en su libro, había pocas personas en aquel avión.
—Claro —dijo sin mirarlo, ni siquiera sintió cuando John se levantó un poco brusco y unió sus labios en un ligero beso que duró sólo un segundo y movió todo el mundo de Paul.
—Despiértame más tarde —le pidió John aún inclinado sobre su rostro, Paul asistió mientras que sus mejillas subían a tonalidades carmesí—. Gracias cariño —y le dio otro pequeño beso.
Paul no pudo volver a concentrarse en su libro cuando John le dio la espalda y se dispuso a dormir después de un buen tiempo estando agotado, era claro que Paul estaba igual o más agotado que John y aún no dejaba de sentir el terrible ardor en la parte trasera, sin embargo, las acciones de John le dejaron sin la posibilidad de dormir. No pudo evitar que el pensamiento de que John era todo un romántico se apoderara de su mente y no evitó que de repente se sintiera emocionado al saber sobre el poema de su más reciente amante, quería leerlo por sobre todas las cosas, tenía bien en claro que siempre fue un hombre romántico y el hecho de saber sobre ese "sincero detalle" de John, le emocionaba.
Pero no debía leerlo por varias razones: no era un poema; odiaría a John; todo se volvería a ir la la mierda, fallarían de nuevo. Pero Paul no estaba enterado de todo esto, no soportó a ese gusanillo que le decía qué hacer, estiró la mano sobre John y llegó fácilmente al bolsillo de su abrigo en donde resguardaba la nota dirigida a Yoko.
Paul sonrió satisfecho cuando sintió el papel en sus manos, estaba seguro que le encantaría lo que fuera que John le hubiera escrito y vaya que sí lo quería saber de una vez por todas.
Cuando iba a abrir la aplastada servilleta, sintió a John moverse y balbucear, escuchó un "Paulie" entre esos murmuros, no evitó sonreír y cerrar la nota, acercándose a John y ofreciéndole un sincero beso en la mejilla. Sonrió contento y se acomodó el saco, tomando de nuevo la servilleta entre sus manos.
Y la abrió.
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We Fail Again [McLennon]
FanfictionDe lo primero que debes arrepentirte es de no haber intentado. Historia original de: _NinaLou. Yo sólo lo publico aquí porque no era justo que esta historia desapareciera.
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