Capítulo 7: Nochebuena

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John tomó un cartón de leche y llenó un vaso con ella, la mezcló con algo de wodka y se lo dio a Paul, que se mantenía taciturno, aún con la melodía en la cabeza, pero sin ganas de sacarla a la luz y terminar todo más rápido de lo que quisiera.

    —¿Qué mierda es esto? —dijo Paul, sorprendido al ver el vaso de leche y vodka.

—Es buena —aseguró Lennon acomodándose sus gafas—. Verás, la cerveza estadounidense no me cae nada bien, y sabes que me encanta estar ebrio —rió, Paul lo acompañó—. Así que no tengo otra opción.

    Paul bebió lo que John le había servido, no sabía mal, pero si eras muy exigente era mejor no beberlo. John se preparó otro trago similar y se sentó de nuevo en el sofá para poder continuar con la canción. No se podía creer que sólo tenían un verso suelto. El verso que John había escrito en la tarde.

    John miró a Paul y sus pestañas estaban revoloteando mientras que analizaba la frase de John, había dado ideas, pero terminaron no gustándole a ninguno de los dos. El bajista, a pesar de los años, se veía realmente bien; y a John le encantaba lo que el tiempo había hecho con él, el "baby face" se había ido, pero sus rasgos masculinos le eran mucho mas atractivos.

    Sacudió la cabeza, borrándose esa idea.

    —¿Crees que sea bueno utilizar las frases en latín? —preguntó Paul, confundido.

    —A mí me gusta.

    —A mí igual.

    —Dixi —dijeron ambos al unísono, como si lo hubieran planeado.

    Se miraron fijo, John pensaba en decirle a Paul sobre el embarazo de su esposa, pero no quería hacerlo, le daba miedo acabar con eso. Paul estaba en una situación parecida, no queriendo decir a John sobre la melodía que había impregnado su cerebro esa tarde mientras pensaba en él, sin embargo, lo que Paul ocultaba era algo muchísimo menor a una noticia tan delicada como la de John.

   —Bien, traeré la guitarra —dijo el mayor, aunque él trabajara mucho mejor en el piano y le facilitara más la vida al hacerlo ahí, quería ganar tiempo, o perderlo, dependiendo de qué punto se viera.

    —¡Oye John...! ¿Qué cenaremos? —gritó Paul desde el sofá, en donde se recostó con total libertad, después de todo, ambos volvían a ser amigos ¿No?. John sonrió mientras recogía su guitarra que se encontraba al lado de la cama, volvió a la sala de estar, encontrándose con Paul boca arriba mirando al techo, éste trazando líneas imaginarias entre las lámparas del techo.

    —Tengo hambre, quisiera comer algo dulce. —dijo casi quejándose. John se acercó a él y extendió frente a su cara el dedo meñique de su mano derecha, con una de sus sonrisas ácidas tan características de su personalidad.

    —Podrías chupar mi meñique, pero no tanto, después no me quiero sentir culpable si sufres diabetes por lo dulce que soy.

    Paul sonrió, extrañaba las estupideces de John. Se miraron y sus miradas se conectaron por unos segundos que parecían eternos, ambos tenían esa sonrisita en los labios. John estaba inclinado sobre su amigo, quien se mantenía acostado en el sofá con la mirada hacia arriba, hacia el rostro ajeno. Y miraron sus almas después de años... ¿Acaso... acaso estaba renaciendo de nuevo aquello? ¿Esos sentimientos que les mantuvo juntos durante años y que parecían haberse esfumado? ¿Estaba volviendo en serio?

    —Lo-lo siento Paul —dijo John separándose y volviendo a la realidad, tomando su guitarra y caminando hacia el sofá más pequeño. Se mordió la lengua con fuerza, pero sin hacer ninguna mueca, no podría abstenerse si se miraban a los ojos una vez más. 

We Fail Again [McLennon]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora