capítulo 3

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Subí al ascensor, me sentía una completa tonta, salí del edificio, cuando Jairo sale y me sujeta del brazo.

— déjame.

— no lo haré, dime ¿que sucede contigo?! Pensé que éramos amigos!

— ¿Amigos? Si eso somos.

— dime ¿Qué hice mal? No entiendo tu actitud.

— eres un tonto, y yo también...

¿Que me sucede? ¿Porque me comporto de esta manera?. Él solo me miró y sonrió, sentía tanta vergüenza que empecé a llorar, él no dijo nada solo me abrazó.

— lo siento, vine a disculparme y a  agradecerte por el libro.

Esta situación me estaba confundiendo demasiado, me aparte de él.

— dejemos eso atrás, ¿Quieres que te lleve a casa?

— no, mejor será que entres.

— está bien, ve con cuidado, adiós.

Caminé hasta el paradero sin mirar atrás, al llegar a casa mi madre y Marylin me esperaban.

— Hola Cata, mira quién se quedará está noche.

— Marylin! Me alegra verte!— abrazándola.

— por fin tendremos esa noche de chicas que tanto hemos querido.— sonriendo.

— veo que tienen varias cosas que conversar, suban.

— gracias mamá.

Subí con Marylin a mi habitación, dejo su mochila en la cama.

— cuéntame, ¿Cómo te fue con Jairo?

— bien creo.— suspirando.— me disculpé con él.

— entonces, ¿Porque esos ánimos?

— todos me vieron caer, se burlaron. Además actúe muy mal con Jairo, aparte esa chica...

— deja de quejarte, pareces una niña. Tuviste un mal día ¿Y qué? Todos pasamos por lo mismo, pero sabes solo nos queda superar ese horrible día y aprender de las cosas que hicimos mal, además traje unas películas muy chéveres, que esperan ser vistas.— sonriendo.

— gracias, ¿Te he dicho que eres la mejor amiga?

— pues si, cada vez que te regaño.— sonriendo.— Cata, ¿Que sucede con Jairo exactamente?

— dejaré de verlo.

— ¿Porque?

— estoy confundida, no se que me sucede, aveces siento cosas por él, pero aún me gusta Jeremy...

— vaya, te gustan los dos.— riendo.— deja de verlos, y cuando estés segura lo que sientes toma una decisión.

Y así fue, deje de verlos por una semana, me concentre en los estudios, habían días que salía con Carlos y Marylin, no se qué haría sin ellos.
Aunque aparentaba que todo seguía como antes.

—  ¿En qué momento cambio de rosa a blanco? — dijo Carlos mirando las paredes de mi habitación.

— desde hace tiempo, solo no lo notaste.

— me gustaba el rosa.

— ¿Es enserio? No hacías otra cosa que molestarme por el color de mi habitación, recuerdas, ¿Barney?

— si! Aquellos tiempos.— riendo.

— ahora dime, ¿Para que viniste?

— ah, vine por ti. Hace tiempo que no pasamos tiempo juntos.

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