17-la fuga. (corregido)

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Víctor y yo teníamos una semana de novios él seguía siendo todo un caballero, y mi felicidad se notaba en todas partes, ese día me duche y me vestí temprano, arregle mi habitación y preparé el desayuno mientras escuchaba música, cuando mi madre llegó al comedor se sorprendió al ver la mesa hecha y el desayuno sobre ella.

-Hola Nia -saludó todavía observando todo

-Hola mami -le devolví el saludo con una sonrisa.

-¿porque estas tan contenta?

-de verdad no me había dado cuenta, siempre estoy asi.

-¿a qué viene todo esto?

-sólo tenía ánimo

-¿que te dijo Víctor?

-me invitó al cine -dije con una sonrisa

-¿quién más irá?

-sólo él y yo

-sabes que no me gusta que salgas sin la supervisión de un adulto

- No nos pasará nada, mami.

-eso espero Nia, se responsable

-si mami y gracias -le di un beso en las mejillas y salí corriendo,  casi chocó con mi padre, quien bajaba las escaleras. 

-¿qué le pasa a Nia? -preguntó mi padre mientras reía

-¿que crees?, Víctor -mi madre respondió uniéndose a la riza 

Sólo eso llegue a escuchar, ya que estaba corriendo, entre a mi habitación, no me sentia muy comoda con la ropa que llevaba, por eso decidí cambiarla por otra, me vestí con una falda corta y una blusa, esta vez me puse unos tenis blancos y no los que acostumbró a usar (los pobres ya están muy gastados), cuando baje al comedor ya todos estaban comiendo porque había tardado mucho, me senté y empecé a comer, al terminar todos salimos de casa, mi padre llevaría a mi madre al hospital ya que mi hermana tenía cita con su pediatra, a nena le dieron el día libre y yo iría a la escuela.

*****

Estaba en mi aula hablando con Carlos, ya lo había perdonado por dejarme plantada la otra vez en mi casa. la profesora llegó y comenzó su clase, fue un día muy largo, sólo de recordar cuando en el almuerzo le tiraron un pedazo de pizza con mucha salsa de tomate a Carlos y lo único que hizo fue bajar la cabeza, pero yo no lo dejé pasar, empuje a la chica que lo hizo y chocó contra una pared, lo malo fue que la directora me encontró en el  momento justo y tuve que pasar el resto del día ordenando los libros de la biblioteca.

Cuando al fin sonó el timbre salí corriendo de la biblioteca, y me encontré con Víctor en la salida, le di un abrazo y un beso, paramos el autobús que pasa por mi casa, llegamos en poco tiempo, abrí la puerta de casa y Víctor fue detrás de mi, lo llevé hasta el mueble, cuando ya estuvimos cómodos, me empezaron a molestar los tenis, me había pasado toda la mañana con ellos y hace tiempo que no me los ponía, subí mis pies encima de las piernas de Víctor y el me los quitó muy despacio, cuando terminó de acercó más a mi y me dio un beso en las mejillas y marco un camino de besos hasta mis labios, mientras nos besamos sus manos tocaban mis piernas por debajo de mi falda, y las mías en su cuello y se desplazaron por su cabeza para acariciar su cabello, Víctor intentó ponerse sobre mi en un movimiento muy torpe y tiró el vaso de mi hermana (que estaba sobre la mesa del sofá) al piso mojando todo de agua.

-perdón -saltó Víctor del susto

- No te preocupes -dije con vos muy agitada -voy a buscar el secador

Salí de la sala, hasta la habitación de servicio ya que allí se encontraban los instrumentos de limpieza, entre y tomé el secador, cuando giré mis ojos se encontraron con unos muy obscuros, Adolfo, salí corriendo y di un gran grito, sentí los pasos de Adolfo tras de mi, y los de Víctor acercarse, cuando llegue hasta donde Víctor lo abracé, mi voz no quería salir.

-A... A... Adolfo mi tío está aquí -tuve que separar cada palabra y a la lucha lo pudo entender, Víctor me puso detrás de el, cuando Adolfo llegó donde estábamos, Víctor intentó defenderme pero Adolfo era más rápido y fuerte que él, Adolfo le dio un puñetazo en el estómago y lo hizo retorcer de dolor, cuando Adolfo dejó a Víctor tirado en el piso se me acerco a mi con esa sonrisa que tanto odio, el intento dar otro paso hacia mi, pero Víctor le agarró los pies y lo derribó cuando calló se golpeó con la mesa del sofá en la cabeza y quedó tirando sin mover ni un pelo.

Al ver que Adolfo no se movía, corrí hasta donde Víctor estaba y lo ayude a ponerse de pie, fuimos hasta el teléfono y llamamos a la policía y a mis padres.

Cuando la policía llegó Adolfo todavía estaba tirado en el piso, se lo llevaron al hospital en una ambulancia, un oficial se quedó con nosotros a esperar que mis padres llegarán, en el momento en que mi padre estaciono su auto frente a la casa mi madre salió corriendo y me abrazo con mucha fuerza mientras lágrimas salían de sus ojos, mi padre también estaba asustado, pero no se dirigió a mi, el fue directo hasta Víctor y le dio las gracias, ya que si Víctor no hubiese estado aquí no puedo ni pensar lo que me habría pasado.



Un Giro Inesperado (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora