Capítulo V

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Gracias a todas las lectoras que amablemente me avisaron de los problemas en los cap.

Sigo muy apenada con los sucedido, pido disculpas.

Ustedes saben que jamás publicaría un cap así, sin editarlo.

Bueno, ya mejor las dejo leer
^-^

Al caer la noche todos se encontraban reunidos en la cocina escuchando las historias y ocurrencias de el recién llegado, quien, ya no temblaba de miedo por la apariencia de los habitantes del castillo.

Totosai sirve la comida.

-¿Donde está Sesshomaru?- pregunta Kagome.

-El amo me pidió hace un par de horas le llevara la cena hasta sus aposentos- contesta el mayorsomo mientras alisa la servilleta en su regazo.

-¿No creerán que quiere volver a encerrarse en su cuarto?- agrega Jaken con aire de preocupación.

-No lo creo- dice la joven -Sigamos comiendo... 《Iré a verlo cuando termine de cenar 》

Kagome no deseaba volver atrás, no después de lo mucho que Sesshomaru había avanzado.

Al terminar sus alimentos, todos se retiran a sus aposentos. Tenseiga le muestra su recámara al invitado.

La muchacha se dirige al cuarto de Taisho, toca la puerta, pero no hay respuesta, eso la inquietó un poco 《Debe estar dormido ya》

-Vendré mañana

Camina hacia su cuarto, algo llamó su atención, vio por la ventana habían unas luces en el invernadero, siempre su curiosidad le ganaba. Entra lentamente está bastante oscuro y sólo ve un par de velas encendidas. Logra distinguir la figura del amo sentado en el pasto.

-¿En qué piensa?- indaga la oji azul sentándose a su lado.

-Te puse en peligro al enviarte a la aldea...- contesta alzando sus ojos para contemplar la luna, le traía recuerdos de su madre.

-No es verdad...- se concentra en él, su perfil, parece un perro, sólo que más grande... desde hacía mucho que él le parecía adorable -Creo que no podré regresar a ese lugar- suelta una bocanada de aire -¿Cómo harás para comprar los víveres ahora?

-No había pensado en eso aún

-Sesshomaru...

-¿Si?

-¿Cómo eras cuando... tu sabes... cuando eras... hu...- se arrepintió, ahora él pensaría era una metiche y con justa razón.

-¿Humano?- le observa con esos penetrantes ojos suyos haciéndola temblar.

-¡Perdón no debí preguntar... no me hagas caso aveces no sé lo que digo!- exclama moviendo sus manos nerviosa.

-Ya no recuerdo como era- contesta él con voz suave. Era mentira, sí recordaba vagamente tener cabello largo, de color plateado, piel blanca y ojos ámbar.

-Ya veo...

Un silencio los envuelve, Kagome permanece sentada al lado del amo con sus manos en las rodillas y la cabeza baja volteando a ver el rostro de su acompañante de reojo, él permanece inmóvil con su mirada fija en el cielo. el corazón de la chica latía muy fuerte cada vez que sus ojos se dirigían al demonio. La joven cierra sus manos con fuerza. 

-Le pediré al joven Miroku que vaya al siguiente pueblo y  compre víveres para tres meses...- menciona para romper aquel silencio -Espero que a él no le importe, le daré dinero suficiente y así podrá comprar un caballo y una carreta y regresar más rápido no tendrá que cargar nada....- termina.

Rosas azules Donde viven las historias. Descúbrelo ahora