Mi cabeza era un caos.
Entre el miedo que me daba que ese idiota estuviera libre y las palabras de Damon el sábado en la noche, mi cabeza no dejaba de dar vueltas a las cosas y a la situación haciendo que hasta la tarea que tenía sobre anatomía, la cual normalmente tardaría unas 2 horas, pero me había tardado casi 5 horas en terminar, simplemente no podía concentrarme.
Era lunes y las cosas iban normal... Más o menos.
Obviamente la gente seguía hablando y chismeando de mí, aunque era menos que antes y ya me valía madres lo que dijeran. Damon no ayudaba a que eso parara, ya que se había propuesto acompañarme a cada una de mis clases, porque según él, Landon podía volverse a colar en la universidad y yo no debía estar sola; obviamente Ian y Lisa lo apoyaron en esa loca idea. Y así fue hasta el almuerzo, me recogía a la salida de cada clase y me llevaba a la siguiente sin decir ni una sola palabra.
En el almuerzo nos sentamos los 4, hablaban de la próxima pelea mientras yo comía en silencio, no tenía mucho que decir y era obvio, según ellos, que iríamos todos juntos en el auto de Damon a la pelea del sábado. Ni siquiera sabía si iba a llegar viva al fin de semana y ellos ya tenían planes. Ian y Lisa se despidieron de nosotros porque tenían clases en ese momento y que nos veríamos a las 4 cuando Lisa saliera de su última clase para que fuéramos a tomar algo en una nueva cafetería muy bonita que había en frente a la universidad.
- ¿qué pasa? - tan pronto ellos se fueron, Damon se sentó en la silla junto a mi dónde estaba Lisa.
- No es nada, solamente estoy un poco cansada por las clases - obviamente no era eso. Un poco sí, pero no era lo que más me preocupaba.
- La última vez que dijiste algo parecido, terminaste en la enfermería, así que dime que pasa - se acomodó en la silla en una posición recostado y se cruzó de brazos.
- No miento, entre las clases y el tema de Landon no he dormido bien y me cuestan un poco las clases - dejó la botella de jugo vacía en la mesa y muevo la silla un poco para quedar más de frente a donde está Damon.
- Tengo algunos fans raritos, pero el tuyo se lleva el premio al más hijo de puta de todos - dice con fastidio, pero luego su expresión cambia a una media sonrisa algo rara - del 1 al 10 ¿qué tanto confías en mí?
- Teniendo en cuenta que me has salvado varias veces en menos de un mes, pero que prácticamente solo conozco tu nombre, diría que un 6 - le digo y él levanta una ceja.
- ¿me estás dando un 6 después de salvarte de un borracho que intentó abusar de ti? Estoy ofendido e indignado - se sienta bien en la silla y pone uno de sus brazos en el respaldo de la silla, como una diva.
Quien pudiera ser esa silla, carajo.
- Señor indignado, ni siquiera tengo tu número de teléfono y prácticamente solo se tu nombre - me cruzo de brazos y alzo la ceja como él hizo.
El simplemente estira su mano hacia la mesa donde había dejado mi teléfono, el cual no tiene contraseña, escribe algo en él y luego me lo da. En él se ve un nuevo contacto guardado.
Salvador favorito.
Por mucho que lo intente, se me escapó una sonrisa muy grande. Era la cosa más adorable del mundo, viniendo de un boxeador de más de 1,80 de estatura que está cubierto de tatuajes y parece el jefe de alguna pandilla.
- Bien, te ganaste un punto más - le digo guardando mi celular en el bolso.
- Eso está mejor, vamos - se levanta de la silla y me ofrece su mano.
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Mi Boxeador
RandomÉl Egocéntrico Bipolar Impulsivo Posesivo Esas y muchas más cosas se pueden definir para Damon "el diablo" Morgan, uno de los mejores boxeadores de Los Ángeles. Ella Simple Tranquila Inteligente Delicada Esa es la definición de Emma Smith, una...
