El sol teñía de rojo las dunas del desierto, era una mágica imagen que se repetía día a día, un silencio sepulcral roto por los sonidos hechos por los camellos de la caravana que atravesaba dicho lugar no era raro ver caravanas de nómadas o comerciantes atravesando la arena de un lugar a otro, sin un lugar fijo donde establecerse, pero la que vemos es diferente, no son comerciantes ni tampoco nómadas, son algo más.
-cuando llegaremos a nuestro destino?
-alteza tardaremos unas horas en llegar, cuando anochezca llegaremos a la ciudad de Eyazid-dijo un soldado
-muchas gracias-dijo el hombre dentro de la lujosa caravana-podrías cambiar la cara al menos
Delante del hombre estaba sentado una adolescente de pelo castaño oscuro y ojos verdes, tenía una sonrisa de superioridad.
-cuanto falta?¡ quiero llegar ya a Eyazid y quitarme este olor a desierto
-hija relájate llegaremos a la ciudad al anochecer
-donde esta Zafir?
-en la otra caravana con Kadar
-porque no lo dejaste en Iznagun? Puede estropearme todo
-no podía hacerlo, además él no te molestara cuando sea tu matrimonio lo casare con el hijo de un hombre rico de allí
-siempre ha sido una molestia desde que nació
La ciudad de Eyazid era grande sin duda, una gran ciudad construida en el gran oasis, los habitantes daban gracias cada día por las bendiciones de la tierra, vivían en paz, con algún problema que otro, el sultán siempre velaba por su seguridad, pero...hoy el pueblo estaba ansioso, la futura consorte de su príncipe vendría a conocerlo, las calles del pueblo estaban engalanadas, todos estaban emocionados de conocer a la Omega de su príncipe, que decían que era hermosa.
Cuando la caravana del reino de Iznagun se detuvo en las puertas de la ciudad al anochecer, la princesa se subió a un palanquín de oro que era porteado por 12 soldados rodeado de cortinas, pues nadie podía ver a la Omega antes que su prometido, mientras su padre estaba subido a caballo e iba delante de él, cuando las puertas de la ciudad se abrieron se oyeron las ovaciones de los habitantes de la ciudad, que al paso de la princesa le lanzaban flores, caminando al lado del palanquín estaba un pequeño Omega de ojos negro y pelo oscuro, al otro lado había un chico muy parecido a la princesa, pero con los ojos ámbar, que no miraba para la ciudad, miraba para el suelo con miedo en sus ojos, como si mirar la belleza de la ciudad fuera un pecado para él.
En el palacio todos corrían de un lado a otro, preparando todo para que la estancia de la prometida del príncipe fuera lo más cómoda posible, el príncipe de Eyazid estaba en la puerta de la habitacion que sería de su Omega, era alto, con porte gallardo, de pelo oscuro y mirada de color roja, analizando cada movimiento de los sirvientes y asegurándose que todo estaba como el había planeado.
-príncipe Malik, la habitacion de su prometida ya está preparada, todo como usted nos ordeno
La habitacion era bastante amplia, con unos grandes ventanales que daban al jardín, una cama de matrimonio con un dosel que tenía cortinas de tela color morado, un baño particular con una gran bañera y armarios para que su prometida guardara su ropa, además toda la habitacion estaba llena de hermosos narcisos blanco, pues había investigado sobre los gustos de su Omega y sabía que eran sus flores favoritas, aunque el ese aroma le repugnaba.
-veo que te has esforzado para impresionar a esa chica-dijo un joven más o menos de su edad
-es mi Omega Kasim, tengo que impresionarla-dijo el príncipe-deberías encontrar a tu Omega que tienes edad para eso, ya tienes 20 años y sigues soltero
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El Omega del principe #psy2018
RomanceUn Omega que ha sido maltratado toda su vida, espera con ansias poder ser libre de su padre y hermana, pero jamas pensó que encontraría el amor en alguien que no era para el. Una historia ambientada en místico Oriente. 3º puesto en los premios PSY d...
