|Relato Mi reino perdido parte 35|

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Léanlo, es algo breve pero no tan malo... anhelo poder leer sus respuestas...-

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Hace mucho tiempo en una época muy lejana, existió un antiguo reino el cual su nombre ha sido olvidado con el paso de los años, en el habitaban toda clase de criaturas, que ni tu ni yo creeríamos de su existencia hasta el día de hoy, todos coexistían en paz y armonía, pues el Rey Elliat gobernaba con justicia, no importaba si fuesen hombres o bestias te trataba como si de su igual se tratase.

Todas las tardes el salía a caminar al monte, el cual poseía una vista extraordinaria de todo el reino, sin embargo esa tarde tenía algo muy especial, una joven campesina llevaba días siguiéndolo hasta aquel hermoso lugar, pero el miedo la embargaba completamente al tratar de acercarse a tan maravilloso sujeto siempre reía para sí misma y pensaba:

-¿Cómo es posible que él sea tan bueno y le tenga miedo...?-sin más aquel día, el rey decidió cercarse a tan tímida muchacha, puesto que le era fiel a la idea de que conociendo se quitan los peores miedos.

A pasos lentos se acercaba sigilosamente hasta aquella joven de piel aceitunada, al llegar un respingo de sorpresa dio a notar que era una dama realmente hermosa, con tan bellos ojos color almendra y aquella piel ligeramente bronceada, era pequeña de eso no hay duda, su largo cabello negro caía en cascada sobre sus delicados hombros, y no hay que dejar de lado su minúscula figura, simplemente era tan bella...

Ella tardo unos instantes en tomar conciencia de quien estaba con ella, era ni más ni menos que el mismísimo rey, sus sospechas eran ciertas sus ojos desbordaban alegría y gozo, él era más amistoso de lo que pensó, pero inmediatamente una reverencia burda y torpe dio con su pequeño y frágil cuerpo.

-No es necesario que te postres a mis pies, eres lo mismo que yo, una persona común que tiene sentimientos, conciencia y corazón...

Lentamente aquella chica le dio su más bella sonrisa, sin darse cuenta entre ambos creció un vínculo extraño, no era amor ni amistad, no sabían que era sin embargo en el momento no hubo más que presentarse.

-Antes que nada, deseo que conozcas mi nombre su majestad- hizo una leve reverencia que la hizo ver infantil y risueña

-Y soy Efistalia, trabajo en el campo de girasoles...- esto me dio con sorpresa.

- Un momento....- yo sé que solamente existe en este reino una guardiana de los mismos, es una ninfa llamada Efistalia...- La observo con más detenimiento, y logro notar

Aquella marca tan distintiva de tan hermosas criaturas...

-Disculpe su majestad, pero no creo que sea prudente que mire un dama de esa manera, muchos podrían tomarlo a mal...

Un ligero rubor se extiende por mi pálido rostro, al parecer fui más torpe de lo que creí.-Ho le pido me disculpe, sin embargo he escuchado maravillas sobre ti, aunque no logro entender una sola cosa... ¿Por qué me has seguido hasta aquí tan repetidas veces sin siquiera dirigirme la palabra...?

Ella agacha la mirada un algo avergonzada,-Es que he escuchado a las lemias hablar cosas realmente agradables sobre vuestro gran rey, y la curiosidad llego a mi de un forma extraña así que lo seguí y... usted ya sabe lo demás...

-Veo en sus ojos aquello que ella desea callar hasta que su cuerpo no pueda más... el sol se oculta lentamente he pasado más tiempo del que debería en este lugar, la tomo entre mis brazos y le susurró al oído...-

-Podéis venid a palacio cuando gustes, las puertas estarán abiertas para ti siempre... - dicho esto me di la vuelta y camine con pereza hasta mi hogar, pero sin logras sacar de mi mente a tan bello ejemplar...

Pasaban los días y no lograba sacar a Efistalia de mi mente, no podía comer no podía dormir no podía conciliar un pensamiento sin que ella llegara a invadirlo sin misericordia, volví cada mañana a aquel lugar donde la conocí, sin embargo ella nunca llego, mande a los guardias en su búsqueda sin éxito alguno, al parecer se había esfumado de la faz de la tierra, nadie nunca la había visto, de nuevo, me creyeron demente al buscarla sin cesar, pronto el reino comenzó a perecer, lentamente la vida se extinguía, rogué por el perdón al desear aquello que por más que lo deseara nunca lo merecería.

Lentamente todos se fueron, pocos fueron aquellos que resistieron mi tormento, los centauros galopaban a lo lejos hacia un nuevo camino, una vida de alegría y gozo que les aguardaba en las montañas del norte más allá de la torre de los cuatro vientos.

Pasados ya siete meses desde la partida de mí reino, los pocos fieles que seguían mis pasos declararon sus inconformidades...

-Gran rey os le pido perdón por la osadía de mis palabras, sin embargo he de afirmarle que Efistelia no volverá, ella es una ninfa, su trabajo es resguardar los girasoles y enamorar hombres, luego se marchan hasta que este muere de angustia, y vuelven satisfechas de su cometido...-

-El rey pronto comprendió que su dolor no era más que un capricho más que había nacido de su egoísmo, desde aquella tarde que deseo lo que nadie debe obtener.

Complacido por aquellas palabras, abrazo cordialmente a su fiel compañero, y le dio las gracias por estar con él en tan malas condiciones...

Pronto sonreía nuevamente con aquella chispa de vida en su mirada, su reino no era más que un pueblo a las afueras del bosque que fue desapareciendo como sus historias.

Aquellas hermosas criaturas que Vivían a mis alrededores, se fueron al bosque donde con el paso del tiempo se hicieron salvajes olvidando su humanidad, sin embargo pocos fueron los que sobrevivieron a la conquista de los despiadados guerreros de los nuevos reinos.

Yo envejecía sin rastro de remordimiento en la sangre, mi egoísmo me orillo a abandonar a mi pueblo que tanto amaba...

He aquí una gran enseñanza, no adoréis aquello que no os pertenece, no anheles aquello que nunca podrás obtener, y sobre todo no defraudes a aquellos que siempre han estado contigo.

Son escasos los fieles que te siguen hasta el fin de tu perdición, sin embargo el dolor ciega hasta al más puro de corazón.

Mi reino pereció con el paso de los años fue desvaneciéndose de la memoria de los fieles que alguna vez albergaron estas tierras, espero y tú os comprendéis lo importante que es esto, puede que se os repita la historia, no hoy ni mañana ni en diez lustros, sin embargo el egoísmo y el amor, nunca pueden vivir en un mismo cuerpo...

Y tristemente lo comprobé con mi reino, del cual tan solo quedan las ruinas en el fondo del bosque observaros un jardín de amor retorcido marcando el cambio para obras históricas...

Hasta nunca Efistelia...la ninfa que robo mi vida...

Fin...




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Hola chicos, disculpen jejeje se que esto es mas que nada un pequeño conjunto de poemas (hasta el momento), sin embargo me llego a la mente ayer por la noche y no pude evitar compartirla con ustedes...


los quiero nunca lo olviden...


"-Las palabras son aquello que destruye al hombre, pero endurece lentamente su alma...-"


-Mercy...

Las marcas del destino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora