|Poema 52|

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Tú silueta resplandece como luciérnaga en laguna,
tus labios carnosos me piden que los devoré sin decoro,
el  placer de quererte nadie puede negármelo.

Lentamente recorro tú cuerpo,
mientras tú disfrutas el momento.

Gritas mi nombre y arañas mi espalda,
mientras suplicas mi presencia por las mañanas.

Te lo suplico,  quiero que esto aun dure,

siempre y cuando tu seas participe.

Veo tú piel blanquecina tornarse carmesí,
mientras succiono los pétalos de tú sexo en un frenesí

Suavemente te beso,
creando una sinfonía de suspenso entrecortada.

He tatuado en tu piel miles de relatos inesperados,
como aquella vez que nos entregamos detrás de las rocas del lago.

Tú cuerpo es mi templo,

y nada me  arrebatara de tú pecho.

⚫⚫⚫⚫⚫⚫

-A.H.A.I

Las marcas del destino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora