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26 de julio de 2008
Regresaste con ella.
Pero esta vez no estabas felíz.
Se sentaron y no pidieron nada por un tiempo. Te veías molesto.
Ella lloraba, tu solo fruncias el seño.
Discutían, pero no sabía por que.
Ella se fue y tu te quedaste solo. Te prepare un café, tal como te gusta y lo lleve a tu mesa. Sonreiste y dijiste que siempre acudias a esta cafetería por el buen servicio que ofrecía.
Ay, Max, no sabes lo que esas palabras causaron en mi.

Atte
Grace.

Enamorandome Del Café. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora