29: Penúltimo.

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22 de agosto de 2010.
Querido Max.
Han pasado aproximadamente, un año y seis meses desde que comenzamos a salir.
Mentiría si te digo que no ha sido el mejor año de mi vida.
Se que quizá hemos tenido descontentos; como aquél que tuvimos respecto a la idea de engañarnos mutuamente. Pero supimos superarlo.
También hemos tenido momentos maravillosos. ¿Recuerdas nuestro viaje a las Bahamas en año nuevo? Es ahí donde me pediste ser tu esposa.
Hoy, veintitrés de agosto del año dos mil diez, estoy a punto de ser llamada para ser tu esposa. Para compartir mi vida contigo, y que tu compartas la tuya conmigo.
Te amo demasiado Max, no te imaginas cuanto.
Se que estas afuera, tan nervioso como yo. Se que seremos felices, ¿Sabes por qué lo sé? Porqué tu eres el correcto.
Sin quererlo, haces que mi corazón lata sin medida cada vez que te veo, o escucho tu voz. Estas en mis pensamientos todas la veces. Se que eres el correcto porqué, todas las mañanas al despertar, y que me des tu primera sonrisa del día, me hace quererte aún más de lo que ya lo hago. Sorprendete, ¿No lo crees?

-- ¿Lista? -- Pregunta mi padre desde la puerta. Hago a un lado mi cuaderno y mi bolígrafo y salgo del auto.

-- Lista. -- Respondo con una sonrisa.

Ambos caminamos hasta la la entrada de la Iglesia y los músicos comienza a entonar la típica melodía. Ahí esta. El hombre de mi vida esta mirando hacia el sacerdote.
Caminó entre la gente, sonriendo a quién hace lo mismo conmigo.

-- Te ves hermosa Grace. -- Susurra mi padre. -- No puedo creer que este momento este llegando.

-- Oh basta papá. -- Digo sintiendo el nudo en mi garganta.

Una vez llegamos hasta el final, el gira a verme. No puedo explicar las sensación que me invadió al verlo llorar. Llorar de alegría.

-- Te estoy depositando mi mayor tesoro Phells. -- Dice papá una vez Max me toma de la mano. -- Valorala mucho.

-- Lo hare señor. -- Dice sonriendole. Papá le da una palmadita en el hombro antes de tomar su lugar donde corresponde.

La ceremonia transcurre, y no puedo evitar sonreír. El me ama, y yo a el, no necesito nada más.

-- ¿Aceptas a Grace como tu esposa?

-- Acepto. - Responde el, con su típica sonrisa hermosa que me vuelve loca.

-- ¿Aceptas tú Grace, a...

-- Acepto. -- Contesto sin dejar que terminé, ocacionando que algunos invitados rían y yo me sonrojo.

-- Ante dios y antes ustedes hermanos. Declaro a esta pareja; marido y mujer. -- Dice el cura sonriendo. --Ya puedes besar a la novia.

Me mira y sonríe, antes de acercarse y rozar su nariz con la mía. Sonrió, por fín es mi esposo. Me besa, de manera lenta, de manera tierna. Se separa un poco, para poder verme a los ojos. Sonrió y lo beso nuevamente.

-- Te amo Grace, porfin llevas mi apellido. -- Dice sobre mis labios.

-- Ahora tu eres mío. -- Digo separandome. Los aplausos no tardan en oirse, y ambos nos giramos para emprender nuestro camino a la salida.

No hay momento más felíz en mi vida, sin duda no lo hay.

Enamorandome Del Café. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora