Cada día que pasaba, mi existencia se volvia mas y mas oscura, detestaba absolutamente todo. Si ellos decían que era una perra, bien eso sería, la mayor perra que el mundo hubiera conocido.
Una vez más me levanté de la cama, mi mayor enemigo se encontraba como siempre colgado en la pared recordandome día tras día lo poco que valgo, estaba allí apoyado con un aire de inocencia intentando que crea que su posición era azarosa. Claro que no, era una posición estratégica que parecía querer que no olvide qué soy.
La ropa negra, la mochila en mi espalda y un paquete de cigarrillos que me se había vuelto mi fiel compañero. Salí de casa, no quería verle la cara a mi madre. En la esquina prendí un cigarrillo, inundando todo mi ser con ese humo que parecía quitarme la vida segundo a segundo cumpliendo con su propósito de terminar con mi vida.
En mi bolsillo, sentía la vibracion del celular. Lo saqué con un movimiento rápido y ágil. Ashton. No me dijo mucho, no quería ir al colegio.
-No voy a ir hoy- las palabras escapaban de mi boca antes de que pudiese siquiera pensar lo que estaba diciendo.
-¿Te sientes mal?-
-No.
-¿Entonces?
-No quiero ir, estoy en la esquina, voy al centro.
Colgó. Volví a poner el celular en el bolsillo. A dos cuadras me esperaba un quiosco, y en él un nuevo paquete de cigarrillos para reemplazar al casi vacío. Ya tenía todo lo que necesitaba, y me dirigía hacia el parque cuando un brazo rodeó mis hombros. Era Ashton, con su usual sonrisa.
-Deberías ir al colegio- le dije seria. Él no dijo nada, no se separó de mi. Solo miraba hacia el frente mientras se dejaba guiar por mis pasos.
Fuimos juntos hacia un parque que no estaba muy lejos. Estar con él era relajante.
-No deberías sentirte de esta forma Esperanza. Sé que no estás pasando por tu mejor momento, pero si Esperanza pierde la esperanza qué nos queda al resto-
Lo miré directamente a los ojos y una lágrima amenazaba con salir. No sabía que decirle, él parecía leer mi mente.
-Sabes que te quiero, eres una de las pocas personas que me habló apenas llegué y me tratas como so fuera de tu familia. No estás sola Hope, siempre voy a estar contigo y vas a tener en mí un amigo incondicional. -
Ahora las lágrimas salían sin que yo pudiese hacer algo para evitarlo. Nos abrazamos. Él tenía su tipico olor a perfume de hombre que me facinaba y yo mi usual olor a tabaco.
El día pasó y llegó la hora de la salida del colegio. Llamé a mi madre y le dije que iba a ir a comer con Ashton. No se opuso por lo que solo nos quedamos en el lugar en el que estábamos. Las horas pasaban y la luna se hizo presente. Solo en un momento se fué y solo porque iba a comprar algo de comida.
Con mis dedos arrancaba el pasto del suelo mientras mi mente divagaba pensando en esta extraña sensación que tenía ahora con Ashton.
Luego Dylan vino a mi mente, sus palabras me calaban por dentro. Hacía rato que estabamos en silencio, miré a Ash y le dije que lo mejor sería volver.
Durante el viaje de regreso hablamos de cosas sin sentido, él sabía cómo me sentía, pero yo no quería hablar sobre toda la mierda que tenía dentro. Él era una persona maravillosa y no quería arruinarlo.
Se despidió de mi en la puerta de mi casa y luego se alejó. Me quedé mirándolo mientras caminaba, definitivamente no quería arruinarlo.
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Al borde del abismo.
Genç KurguEs la historia de una adolescente. Pero no la típica historia que cuenta como la chica menos popular, casi inexistente se queda con el bombon de la secundaría. No, es una historia real que cuenta como una chica con un nombre peculiar, personalidad c...