—OYEEEE —¿qué diablos está pasando ahora? —LEVANTATEEEEE —abrí mis ojos y me percaté de que era Alma quien gritaba en mi oído.
—¡¿Qué diablos quieres?! —exclamé cubriendo mi rostro con la almohada. A ver si así desaparezco.
—MARTINA NO ESTÁAAA.
—De seguro anda en la biblioteca.
—¡De seguro no! Acabo de llamar y no está ahí.
Muy bien. Hora de levantarse.
—Vamos a buscarla —dije decidida caminando hacia la puerta.
—Oye, cabeza de chorlito —giré mi cabeza como el exorcista—, andas con pijama.
Y es cierto. Estaba en pijama. No pos más idiota no se puede.
Fui de vuelta a mi habitación y me vestí con unos simples jeans y una blusa blanca que Luke alguna vez me dio. Es bonita, ¿ya? Tiene buen estilo ese... ese tipo.
Salimos con Alma del apartamento hasta encontrarnos con un chico de espaldas y a Martina hablándole. Nosotras nos miramos cómplices y decidimos volver al lugar en donde dormimos.
Martina apareció unos quince minutos después y con Alma la asaltamos de preguntas.
—¿Quién era ese chico?
—¿Debemos preparar los vestidos?
—¡AY QUE CONSEGUIR UN PERRO! —dijo Al con todo el sentido del mundo. Ina y yo la miramos confundidas— ¿Qué? ¿No podemos tener un perro?
Ambas rodamos los ojos y Martina habló.
—Ese chico, my girls —ajá, sí, ahora la bilingüe—. Es Simon —SAIMON, así, muy inglés— y bueno... Coqueteó conmigo en el ascensor mientras subíamos. Vive en el piso de arriba y... creo que eso. Me invitó a salir —dicho esto la niña escapó sabiendo que la acosaríamos.
—¿TE INVITÓ A SALIR?
—¿HACE CUÁNTO SE CONOCEN?
—¿Y SI ES UN VIOLADOR?
—¿CÓMO ES QUE NADIE ME COQUETEA? —creo que no hace falta decir quién dijo eso.
—A ver, niñas. Él fue bastante simpático conmigo y saldré con él, mañana por la noche. Por favor no hagan escándalo y ayudenme —dijo tirándose en la cama.
—Te ayudaremos —dijimos Al y yo. Esto será bastante divertido.
Para aclarar: es feriado. Hoy es Jueves y hasta el Domingo no trabajo así que ¡Aleluya! Aún así, como quiero seguir viviendo bajo un techo, sigo avanzando en proyectos hasta que desvelo. Las chicas insisten en salir pero debo decir que no, así que se recuestan en el sillón a ver una película. Las amo porque nunca me dejan sola, son mis hermosas hermanas. Bueno, raras. Están locas.
Al día siguiente estuvimos maquillando y arreglando a Martina por todo el día hasta que el chico llegó. No es como si nos costara con Ina, es preciosa, pero ella insistía e insistía y por suerte alcanzamos a elegirle el vestido perfecto antes de que Simon llegara.
Le deseé suerte y Al fue a dejarla a la puerta, justo como hizo conmigo, es un amor; mientras yo seguía en mi trabajo.
Soy diseñadora, por cierto, y no sé cómo llegué a esto. De pequeña solía dibujar y pintar trajes con mis amigas pero jamás creí que se convertiría en mi estilo de vida. Aún así, me encanta mi trabajo. Hago lo mejor que puedo junto con ayuda de Kristine, quien por cierto, ha estado al tanto de mí estos días y quiere que salgamos.
Para no ser descortés, arreglé una salida con mis chicas y Kristine para salir a bailar y lo que toda persona normal hace.
Pasando a otro dato: Matthew no me ha llamado desde la última vez que nos vimos en el ascensor. He estado en momentos de desesperación y les ruego a las chicas que debo llamarlo.
«—Debes dejarlo. Él es un chico. Debe llamarte.
—¡Pero lo quierooo!
—No, tonta —sentí un golpe en mi nuca—. Solo te atrae, te gusta como es pero en realidad no lo conoces.
—Es cierto —dijo Martina saliendo de la cocina—. Es solo un amorío pasajero. Deja que él te hablé de nuevo.
—Pero... No creo que sea justo, digo ¿solo porque es un chico él debe llamarme?
—Sí —respondieron ambas al unísono. Odio cuando se sincronizan sin mí.
—Bueno. Bueno. Lo dejaré».
Y desde ese momento no he hablado ni de él, ni con él. No sé como sentirme; quizás las chicas tienen razón. Es solo algo pasajero.
En cuánto salgo de mi entrance siento mi celular vibrar. Me estiré perezosamente por la cama en busca de éste y atendí.
—¿Aló?
—¡Mi niña! ¡Estás viva! —diablos. Mi madre.
Digamos que la última vez que hablamos ella se alteró un poquito por el hecho de que me iba y me estresé con ella y no le he hablado. Hasta ahora.
—Hola, mamá.
—¿Qué tal el país? ¿Es bonito? ¿Es tan frío como dicen? —decidí dejar mi orgullo y hablé completamente normal.
—Es en realidad muy bonito y sí, es increíblemente helado pero está bien. Allá en latinolandia hace mucho calor —ella rió ante aquel comentario.
—Bueno, sí. En eso tienes razón. Aquí hace un calor de los mil infiernos.
Silencio. Incómodo silencio.
—Mi niña, te llamaba para preguntarte... —he aquí la madre que conozco—, si quisieras que esté contigo. Algo así como por un mes —mi mundo se detuvo. ¿Qué ella qué? —. Quiero verte. A ti y a las chicas, son un amor y aquí me hace falta eso.
Claro, y Scooby (nuestro perro) no es suficiente para tí.
—Uhm... ¿Y quién se encargará de Scoob?
—El vecino.
No estoy tan segura de eso.
—¿Y crees que lo cuidará bien?
—¡Pues claro! Tiene un montón de juguetes de perro, no recuerdas a este...
—Clane. Lo recuerdo. Su perro, a quien por cierto ATROPELLÓ.
—Ay, Mel. Sabes que fue un accidente, era un perro pequeño, a cualquiera le habría pasado.
Sí, claro.
—Está decidido. Iré contigo, mi amor. Así que prepara un cuarto para mami —dicho esto, colgó. Me colgó. A mi. A SU HIJA. Demonios. ¿Cómo escapo ahora?
Les anuncié la noticia a las chicas por la mañana. Era domingo y no entiendo cómo el tiempo pasó tan rápido.
Estuvieron de acuerdo y alabaron a mi mamá diciendo que es una maravillosa mujer. Por favor, que alguien me ayude. Así que preparamos la habitación que estaba junto a la mía. Nunca dijo cuándo llegaría así que debíamos tener todo listo.
Otra cosa de mi madre, es una maniática del orden. Siempre quiere que todo esté en su posición, ordenado, impecable, bla bla bla. Con esta mujer en mi mismo apartamento sufriré un ataque cardíaco. O lo fingiré, no lo sé. Debo prepararme para todo.
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Un nuevo comienzo.
Teen FictionMelody, Alma y Martina. Son las mejores amigas del mundo quienes emprenden un viaje a Canadá por trabajo de Melody. En este lugar se encuentran con nuevos amores, restaurantes extraños, nuevas amistades y un sinfín de momentos excepcionales. Todas e...
