❝ THE RIGHT GIRL ❞ | Para todo el mundo, Alana Bundrick era perfecta. Y Kenneth Thompson, era todo menos eso.
Oh god, he did the wrong thing
to the right girl...
#764 en Novela J...
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ﺴ
Kenneth escuchaba la risa de sus amigos, sonriendo de oreja a oreja mientras que la chica junto a él lo hacía de la misma forma.
—Por dios, Alana, ¿alguna vez Kenneth te contó sobre la vez que perdió una apuesta conmigo en el billar? —dijo Jared entre risas.
—Por favor no contemos eso —bufó Kenneth cubriendo su rostro con una de sus manos.
—¡Oye, yo quiero escuchar eso! —exclamó Alana, aun sonriendo mientras observaba a Kenneth.
—Pues, me apostó que podía patearme el trasero en billar y perdió, naturalmente —Jared empezó, riendo con anticipación —. Por esto, tuvo que caminar desnudo con tan solo cinta sobre sus pezones hasta la casa de Danielle Rodríguez, porque solo dios sabe cuánto ella de verdad lo deseaba en ese entonces —Kenneth empezó a reír por lo bajo, cubriendo de nuevo su rostro recordando hacia donde se dirigía la historia. Jared continuó —. Así que tocó en la ventana de Danielle y mientras le hablaba sucio, la ventana empezó a abrirse. De pronto, pudimos escuchar el sonido de un arma siendo cargada y después, lo único que vimos fue al trasero desnudo de Kenneth correr por la calle.
Alana empezó a reír al mismo tiempo que todos los demás mientras Kenneth negaba una y otra vez con su cabeza.
—Pudieron haberme dicho que esa era la habitación de sus padres, imbéciles —Kenneth murmuró entre dientes.
Las risas crecieron cada vez más mientras que el grupo continuó contando historias sobre cada uno y todas las cosas estúpidas que habían hecho durante sus años en preparatoria. Después de una hora, la mayoría de ellos empezaron ya a acomodarse dentro de sus casas de campaña, dejando a Leah, Garrett, Kenneth y Alana.
Kenneth se alejó para caminar hasta la parte trasera del bote de sus abuelos y sentarse a manera de que sus pies colgaran sobre el agua. Tomó su guitarra desde dentro de un compartimiento y comenzó a jugar con un par de acordes.
Escuchó pasos acercarse, y pronto ya alguien se encontraba sentada junto a él.
—Parece que pierdes muchas apuestas —rió un poco.
Kenneth sintió un escalofría involuntario recorrer su espina. Si tan solo ella supiera.
—Uhm, sí —rió con nerviosismo —. Creo que soy un tipo sin suerte.
Alana se encogió de hombros, dedicándole una sonrisa.
—A veces tienes que solo hacer tu propia suerte.
—Supongo que sí.
Ambos estuvieron sentados en silencio, tan solo disfrutando el sonido del agua y el crujir de la madera sobre el fuego de la fogata detrás de ellos. Él mentiría si no admitiese que estuvo observándole a la chica desde el rabillo de sus ojos, tan solo admirando su belleza natural.