Verdad

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Sarada suspiró mirando los pergaminos, no había ninguna pista, revisó cada cajón o escondite secreto de la oficina y no hayó nada. Ella sintió la presencia de su padre y no lo miró.

-- En tus viajes... ¿no encontraste alguna vez cosas que tengan que ver con esto?

Esa era la única opción, ya que Orochimaru ya había sido interrogado y estaba completamente convencida de que no tenía nada que ver con esto, solo quedaba algún pergamino oculto.

-- He visto varias dimensiones, pero esto no es una dimensión.

-- Es una línea del tiempo -- acompletó ella y se maldijo ya que todo indicaba que estaban conectados.

Chasqueó la lengua y siguió revisando, se sentía inútil al no poder encontrar una solución.

-- No te esfuerces mucho.

Volteó al escuchar el susurro casi audible de su padre, fue ahí cuando lo pensó, sabía que por la cabeza de Boruto pasaba la loca idea de prevenir sus muertes, pero el mismo sabía que eran necesarias, sin no hubiesen ocurrido el no hubiese madurado y comprendido el verdadero significado de querer proteger a la aldea.

Miró la foto de sus hijos en ese portaretraro, lo acarició con ternura y suspiro, las señas con sus manos hicieron aparición a un clon mientras ella salía de su oficina, tenía que ir en serio ahora, esos gennin no debían permanecer más tiempo ahí, tenía un mal presentimiento.

Estaba por entrar normal a su casa, pero recordó que debía fingir por lo que tocó el timbre y sonrió al ver a uno de sus adorados gemelos.

El pequeño Minato miró por el pasillo que conectaba hacía la sala en donde estaban los demás, al ver que nadie se asomaba se lanzó a los brazos de su madre.

-- ¿Cómo estas? -- preguntó Sarada mientras peinaba sus cabellos con su mano.

-- Bien, no vieron las fotografías -- sonrió y la pelinegra se sorprendió.

-- Es un alivio -- besó su frente y no tardó en sumarse después el otro pequeño.

-- Me traicionaste -- entrecerró los ojos viendo a su hermano.

-- Si te llamaba ibamos a llamar la atención.

-- ¿Dónde esta su padre? -- preguntó Sarada interviniendo.

-- Papá... -- susurraron ambos al unísono y se miraron.

-- ¡Tienes que decirme! -- repetió Chou mirando al rubio adulto frente a ella.

Boruto suspiro y se frotó la cara con frustración.

-- Estoy ocupado -- le dijo con amabilidad sonriéndole por la presencia de los demás gennin y adultos, ya estaba harto, la morena llevaba más de una hora diciendo lo mismo y el tenía suficiente con todos los problemas del tiempo, pero esa chiquilla aumento la velocidad con la que lo decía haciendolo más frustrante -- Chou... -- respondió de nuevo con amabilidad -- ¿podrías...?

-- ¡Dímelo! -- repitió de nuevo en voz alta.

El rubio sintió un tic nervioso en el ojo, ni siquiera sus hijos los frustraban así.
La Akimichi estaba por repetirlo de nuevo, pero vio el cambio en la mirada de Boruto.

-- ¡Sarada!

Sarada se quedó quieta al ser rodeada por sus brazos, todas las miradas estaban hacía ellos ¿acaso olvido que debían fingir?

-- Me haz salvado dattebasa -- exclamó aliviado, la soltó y la sentó en frente de Chou -- Ahora si dejame en paz -- miró a la morena y se perdió en otra habitación

➳Salvando nuestro futuro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora