6. Escondidas

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Charlotte
Después de una larga semana de clases, ya es viernes, lo que significa que seré libre, por lo menos dos días. Llevo alrededor de 5 minutos esperando a mi madre y ya estoy desesperada, aunque en realidad, siempre tarda un poco. Volteo a mi alrededor y lo miro a él, lo observo detenidamente, como la típica chica con cara de boba e ilusionada. Mirar su rostro es como mirar el cielo, como contemplar una nube y tratar de descifrar su significado, como ver estrellas y preguntarse el por qué de su brillar, eso es lo que veo yo.
No me había dado cuenta, él ya viene caminado hacía mi.
Parpadeo simultáneamente un par de veces.
Eres boba Charlotte.

— !Hola bella!–. me saluda, depositando un beso en mi mejilla.

Sonrío.

— Hola, ¿qué te trae por aquí?.– digo, percatándome y disimulando con tranquilidad que acabo de hacer una pregunta tonta.

— Pues, voy en esta misma escuela. Pero si te refieres a el por qué estoy aquí contigo es porque quiero despedirme.

— ¿No estarás?–. Pregunto, un poco confundida.

— Sí, en tu corazón. Bromeo, sólo que quería verte una vez más.

— Me ves todo el día en clase.

—Sí, pero quiero hacerlo una vez más. ¿Acaso no puedo?–. Dice, tomando de mi mano, lo que provoca que mis mejillas se ruboricen, otra vez.

— Si, puedes.

Noto que se acerca un poco más a mi. Sé que quiere besarme, así que, lo acerco colocando mi mano en su nuca– para facilitarle las cosas.– Nuestros labios se encuentran, y mi cuerpo vuelve a sentir lo mismo que esa noche después del cine. Apreciando como vuelvo a perder fuerzas poco a poco, sólo querer estar en sus brazos, sosteniéndome. Nuestro beso fue breve. Unos segundos después llega mi madre. Soltamos nuestras manos. Espero y no haya visto nada.

— Nos vemos luego Evan.

Subo al auto.

— Hasta luego señora Peterson.– se despide de mi madre, haciendo un movimiento con su mano.

— Hasta luego—.responde mi madre.

— Nos vemos Russo–. Dice, mirándome.

Durante el camino veo el paisaje, los árboles, las casas, hasta las piedras, con la finalidad de no darle la cara a mi madre. Me preocupa que haya visto algo, nuestras manos enlazadas o el beso. Aunque no le oculto nada, ya le hablé sobre él, pero sería incómodo que haya visto.

Llegamos a casa. Camino veloz para llegar a mi habitación tratando de no entablar una conversación. Pensará que estoy enojada, pero, ¿qué más puedo hacer?.
Sin embargo, estar aquí arriba no durará mucho tiempo, tengo que bajar a comer en unos minutos, sólo subí para desvestirme y colocarme ropa cómoda.

Basta de niñerías, si pregunta algo contestaré como una mujer madura, como una mujer que sabe de dónde viene y para dónde va.

Mi madre es una diosa, cocinó mi platillo favorito– pollo a la parmesana.–  Comemos. La televisión está encendida, transmitiendo la telenovela favorita de mamá. Todo va bien hasta aho...
Interrumpe mis pensamientos. Rayos.

— ¿Él es el chico que me comentaste?

— ¿De quién hablas?–. Finjo desconocimiento.

INTO YOUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora