Cuando Joanne y Edward se acercaban poco a poco a Meg, la pelirroja decidió despedirse pocos metros antes.
- Aquí me despido Edd.
- Sí, ¡Gracias!
- No agradezcas, sólo recuerda no quitarte el dispositivo.
Ella se acercó y beso sensualmente al joven manos de tijeras cerca de los labios; Meg observaba de reojo. Cuando Edward estuvo frente a ella, la chica se levantó y le sonrió, él se alegró al ver que su amiga nuevamente le sonreía.
- ¿Qué tal estuvo tu día?
- ¡Bien! Estuve con Joanne.
Meg tomó del brazo a Edward y lo jaló hacia unas escaleras que ella había colocado para subir al techo de la casa, lo ayudó a subir y cuando los dos se sentaron, ella comenzó a disculparse.
- Edward, sé que estos días he estado alejada, pero hoy quiero disculparme contigo por mi actitud.
- Creí que estabas molesta conmigo.
- En parte sí, porque hace días salí a buscarte y te vi sentado al lado de Joanne, ella sostenía una flor muy bonita, ¡Le hiciste un gran regalo! Luego poco a poco comenzaste a salir con ella y creí que te perdía.
- ¡Yo no se la di! Cuando llegué con ella, estaba a punto de romperla, Joanne se sentía triste y me senté a escucharla.
En ese momento Meg se dio cuenta de que sus celos le habían hecho imaginar cosas entre su amigo y la pelirroja.
- Pero todos estos días tú has salido con ella, has pasado a recogerla al colegio, ¡Conmigo no has hecho eso!
- Es que íbamos - Edward recordó que no podía revelar el secreto de sus manos - a casa de uno de sus amigos.
- ¡No sabes mentir!
Meg se dio cuenta que su amigo le estaba ocultando algo y nuevamente se puso triste, no podía reclamarle; De alguna manera ella lo había provocado.
- No es mentira.
- ¿Entonces por qué no me dices la verdad? Se supone que somos amigos.
- A veces sólo tenemos sueños que cumplir ¿Cuál es tu sueño?
Meg entendió que el sueño de Edward era que la gente lo aceptara, entonces decidió contestar la pregunta.
- No sé si recuerdes la vez que leíste algo en mi computadora, aquello que estaba ahí es la idea de un libro que estoy escribiendo, quiero salir de este pueblo siendo una gran escritora. Porque estoy cansada de la actitud de todos aquí, ¡Nadie se atreve hacer cosas diferentes! ¡Todo es una maldita monotonía! Tú eres la excepción a la regla; ¡Eres único!
El joven manos de tijeras entendió que debía ser honesto con Meg, pues ella había confesado su secreto.
- ¡Porque soy sólo un invento! Pero no estoy terminado, mis manos sólo son estas tijeras, por eso he estado saliendo con Joanne.
Bajó la mirada mostrando tristeza.
Meg comprendió aquellas palabras, sabía bien lo que él era, pero tenía la idea de que ya se había enamorado de la pelirroja.
- ¡Tú no eres un invento! ¡Eres alguien especial! Eres parte de mi vida, y estoy agradecida de que así sea, perdóname por la pregunta que haré, pero ¿Quieres a Joanne?
Edward captó el contexto de aquella pregunta inmediatamente.
- ¡Te quiero a ti!
Ella no esperaba aquella respuesta, se sonrojó, y miró al cielo como pidiendo disculpas a Kim.
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Scissorhands
FantasyHace tiempo los pobladores de Burbank quedaron impresionados al conocer a un joven con manos de tijeras, con el tiempo fue olvidado. ¿Es hora de que Edward forme parte de la sociedad?
