capítulo dieciocho.

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En mi fanfic de Sadie les gustaría una chica rubia o castaña?

Es que me había gustado mucho Jordyn Jones, pero es rubia, y quiero a una castaña :'v

¿Alguien sabe sobre una castaña linda de más o menos la edad de Sadie, o que lo parezca?

*

Bosque.

—Millie... Estamos pérdidas. —jadeo Sadie, con la mirada fija en Millie.

—No, no, no, no —trató de negar la castaña—, sólo hay que...

Unos ruidos las distrajeron, y ambas se giraron para ver que estaba pasando.

Desde un arbusto que estaba a menos de un metro de Sadie, un pequeño animal salió corriendo.

—¡Una rata! —gritó Millie, espantada.

A Sadie al darse cuenta, sintió un nudo en la garganta por el susto, y su cuerpo comenzó a tiritar.

Millie, con terror en la cara, caminó hacia Sadie, y la tiró de brazo, para que se alejara un poco.

—Tranquila. —Millie le susurró.

Pero no funcionó, porque su voz temblaba, al igual que el cuerpo de Sadie.

La pelirroja asintió, pero una lágrima cayó de su rostro.

Estaban pérdidas. Pérdidas en un bosque, de noche, y que tenía ratones.

Y si habían ratones, qué animales más habrían.

—Deberíamos llamar a los chicos... —dijo Millie.

—No hay señal aquí, Millie. Y no podemos gritar... Podríamos atraer a algún animal. —susurró la pelirroja.

—¿Entonces qué hacemos? —suspiró Millie.

Habían pasado dos minutos, y a pesar eso, todo parecía estar incluso más oscuro.

—Volvamos por le mismo camino...

—¿Cuál era? Ya ni siquiera lo recuerdo —contestó Millie.

Sadie cerró los ojos, y unas cuantas lágrimas más cayeron.

—Tendremos que ir por la suerte...

La pelirroja limpió rápidamente sus lágrimas, y tomó a Millie del brazo, tratando de guiarla.

Los bosques son fríos de por si; pero el frío de un bosque más las fríos vientos de la playa combinados en la noche, era más que terribles.

Definitivamente habían elegido el lugar perfecto para acampar.

Sadie la guió algo al azar, pero tratando de recordar el camino.

Pero de repente, Millie nota como un insecto se mueve con rapidez.

—Sadie... ¿Qué es eso?

Sadie miró a lo que Millie apuntaba, y en cuestión de segundos se encontraba gritando.

Millie miró bien, y su primera reacción fue gritar tan fuerte como la pelirroja, y luego comenzar a correr.

Ambas le tenían miedo a las arañas; y encontrarse con dos tarántulas gigantes no era lindo para nadie.

Millie corrió por una direccion cualquiera, mientras seguía gritando. Sadie se fue por otra.

(...)

—Y ahora no sé dónde está el resto. —sollozó Millie.

Todos los que no habían ido a buscar leña, que era la mayoría, escuchaban el relato de Millie.

Lilah se acercó a la castaña y la envolvió en un consolador abrazo.

Luego de haberse separado de Sadie, Millie corrió al menos un kilómetro, ahí fue cuando se encontró con Lilah, que la buscaba al principio del bosque.

Pero desgraciadamente, ya estaba totalmente oscuro, y ella era la única que había vuelto. Kyle, Caleb, Finn y Sadie seguían perdidos.

—¿Qué hacemos ahora? —cuestionó Jeremy, con desesperación.

—¡Tenemos que buscarlos! —exclamó Sophia.

—Ya son las 8 de la noche... No se ve nada. —espeto Jaeden en voz baja.

La única luz que tenían era de una pequeña fogata.

—Pero tenemos linternas —insistió la pelirroja—, no me importan ustedes, pero yo iré a buscar a mis amigos; ¿quién se une?

Jaeden suspiro, y no totalmente convencido se acercó a Sophia.

Dos horas más tarde más tarde, Sophia, Noah, Jaeden, Jack, Wyatt, y Catryn estaban en el bosque, buscando a los demás.

En el campamento, Gaten, Jeremy y Chosen preparaban algunas cosas, mientras Lilah consolaba a Millie.

—Tranquila. —Lilah le susurró—. Todo va a estar bien, ya verás que nada malo les pasará.

—Había una rata. —murmuró Millie, aún en chock.

Ambas estaban sentadas en los asientos al rededor de la mesa, y Lilah la sostenía entre sus brazos.

—Calma. —acarició su brazo.

Millie ya no lloraba, pero aún estaba muy preocupada, nerviosa y ansiosa.

No era como si los chicos iban a morir, eso sería muy extremista, pero era posible, de hecho. Aparte, Millie ya había comprobado los pequeños y desgradables animales en el bosque.

—Solo quiero que vuelvan. —murmuró la castaña.

Millie estaba cubierta de una manta, mientras Lilah sólo tenía un abrigo, y tiritaba.

—Volverán pronto. —contestó Lilah.

Millie la miró por primera vez en al menos una hora, y se dio cuenta de que Lilah estaba tiritando.

La castaña se desenvolvió de la cálida manta, y se la extendió a Lilah.

La pelimorada la recibió, y ambas se cubrieron.

—Hablame de algo —dijo Lilah—, para pasar el rato, ¿no?

—¿Qué te puedo decir? —suspiró Millie.

Lilah [Millie Bobby Brown]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora