capítulo veintiséis.

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»There are things that we can have, but can't keep—«

One more light - Linkin park.

(...)

La verdad.

La vida de Millie Bobby Brown era perfecta, de la forma en que muchos lo veían.

Una chica fuerte, segura de si misma, alguien que podía lograr todo que quisiera. Una luchadora.

Jamás pensarían que la luchadora estaría tirada en la bañera de un hotel cinco estrellas. Nunca pensarían que la chica perfecta estaría con el maquillaje corrido y los ojos hinchados después de tanto llorar. Jamás nadie creería que el “ejemplo” era una decepción.

Ahí estaba Millie, en la ducha, con el agua corriendo mientras lloraba.

Ahí estaba Millie, en la ducha, con el agua corriendo mientras lloraba

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¿Su celular? Lo escuchó sonar toda la hora, pero no lo revisó. No podía.

Ni siquiera estaba tan segura de porqué se sentía así. ¿Qué tan malo era decirle al mundo su orientación sexual? Pero cada vez que lo pensaba, miles de respuestas veían a su cabeza.

Es decir, engañó a su novio, le mintió. Mintió a todos. Y a pesar de todss las cosas malas que ya había hecho, hizo sentir mal a Lilah.

Un mar de pensamientos se clavaron en su mente, en contra y a favor de Jacob, y lo mismo con Lilah, y lo mismo con sus fans.

¿Por qué las cosas tienen que cambiar? ¿Por qué no pueden durar, y ser lindas para siempre? Sólo no podían... La verdad siempre salía a la luz. La verdad era una cuchilla, alerta de todo, que siempre está a un paso adelante, esperando para atacarte por la espalda, y hacer que despiertes de la linda mentira.

Y dolía despertar, y ver la triste realidad de las cosas.

La puerta del baño se abrió bruscamente, y la cortina después.

Millie se giró a ver quién interrumpía su depresivo momento, y ahí estaba su madre, mirándola con preocupación.

—¿Qué estás haciendo aquí? —cuestionó Kelly, con desesperación.

Los ojos de Millie se posaron en su mamá, y una pesada lágrima corrió por su mejilla.

Kelly se giró, buscó una toalla, y se la extendió.

Millie quedó quieta, sin reaccionar, sólo la miraba.

Kelly no tuvo más opción que levantar a su hija, cubrirla con una toalla, y sacarla de la ducha.

—¡Millie me estás preocupando! ¿Qué demonios pasó? —preguntó Kelly, cuando Millie ya estaba en su cama.

La castaña no la miró, siguió hundida en sus pensamientos.

Lilah [Millie Bobby Brown]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora