capítulo once.

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Guerra.

—Chicas, terminamos por hoy —dijo el profesor, mientras miraba su reloj de mano—, recuerden que nos la veo hasta el jueves. Tengan un buen día.

Millie y Lilah se levantaron, y ambas se despidieron del profesor con un beso en la mejilla antes de que se fuera.

—Nunca había tenido un profesor tan simpático. —dijo Lilah, al estar sola con Millie.

Millie no contestó, estaba algo traumatizada por un sueño que había tenído en la noche.

—¿Haremos algo ahora? —preguntó Lilah, notando que algo le sucedía a Millie.

Millie la miró;

—No creo, no tengo ganas... —respondió.

—¿Qué pasa? —Lilah frunció el ceño.

—Nada.

—Entonces quedate un rato a hablar —insistió Lilah.

Millie la miró, y asintió, no muy convencida.

—Y... ¿vas a ir a la fiesta de Jack? —preguntó la pelimorada.

Millie asintió.

—Ah... Yo aún no sé. Supongo que sólo habrá gente famosa, y la última vez terminé besando a tu novio. —Lilah se encogió de hombros.

A Millie se le escapó una pequeña risa, al recordar lo celosa que estaba al ver a Lilah besar a Jacob.

—Woah, te hice reír —sonrió Lilah.

Sus miradas se cruzaron durante un pequeño lapso de tiempo, haciendolas sentir esa extrañaba corriente que sentían cada vez que se miraban.

—Deberías ir... —dijo Millie—. No va a ser como la otra vez. Aparte, podríamos estrenar nuestros conjuntos.

—Lo pensaré.

—Es mañana. —recordó Millie.

Lilah se encogió de hombros.

—Tengo que ir... Pero no estoy muy segura si quiero. —confesó la castaña.

—¿Por Jacob? —cuestionó Lilah.

Millie asintió.

—No lo entiendo. —suspiró Millie—. Sé que suena ridículo, pero me sigo sintiendo mal por lo que pasó, quizás estoy exagerando demasiado...

—Claro que no exageras —replicó Lilah—; todos tenemos distintas formas de asimilar las cosas, y no creas que lo pasó fue algo menor.

Millie se quedó en silencio, bajo la intensa mirada de Lilah.

—Hagamos algo. Para que te olvides de él. —animó Lilah.

—¿Qué podría ser?

—Cocinemos. —sonrió Lilah.

Ambas intercambiaron una mirada cómplice, y bajaron inmediatamente.

—¿Pizza? —preguntó Lilah.

—Mejor muffins —respondió Millie.

Lilah le indicó adónde estaba la azúcar, la harina y los polvos de hornear; pero cuando Millie iba las tres cosas para dejarlas en la mesac, chocó accidentalmente con Lilah, haciendo que la mitad del sobre de harina cayera sobre Lilah.

La boca de Lilah se abrió en una pequeña 'o', y Millie de inmediato comenzó a disculparse.

—Perdón, perdón —rogó Millie.

Lilah [Millie Bobby Brown]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora