XVI

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No, no pudo ser peor. Era como volver al punto de partida y Jimin sentía que se lo comían los nervios.

Después de el encontronazo de Jin y Yoongi, el rubio había estado mas frió y distante que antes, bueno, no que antes, sino como antes, como solía ser antes de la tormenta. El recuerdo de sus dedos enredándose en sus cabellos suavemente en una tierna caricia casi parecía un sueño y él no podía estar mas angustiado por ello.

Realmente no se había creado ilusiones, después de lo del admirador secreto y sus ideas locas, sabia bien que no tenia futuro alguno con el rubio pero aun así su estomago parecía llenarse de un sabor a decepción que no sabia manejar bien. 

Había intentado hablar con Yoongi pero todos podían imaginar como salio eso, él con su tartamudeo nervioso y un nada cooperativo rubio... Desastre.

Y tristeza.

No lo quería admitir pero era así... en algún momento cuando sus expectativas se disparaban e intentaba volver a poner los pies en la tierra se daba el lujo de recriminarse que una relación seria imposible pero que por lo menos podrían ser amigos... ahora entendía que eso también estaba fuera de su alcance y que por pequeñas que fueran sus ilusiones dolían mas que la realidad.

Con el paso del tiempo y después de varios intentos de arreglar todo, sin saber que era lo que estaba mal Jimin comenzó a pensar que aquello se estaba volviendo realmente malo para él. Se había disculpado en nombre de Jin y le explico que su amigo no había intentado ser grosero o molestarle pero que era una persona dificil de manejar, había intentado hablar sobre aquel día en la lluvia y también intento preguntar cosas tan sencillas como que tal había sido su día; pero nada parecía funcionar.

La decepción y la tristeza comenzó a hacerle sentir que no podía pensar en nada mas, había cometido errores en su trabajo repetidamente, había perdido una cita con un cliente y luego llego tarde a dos reuniones. Con Yoongi en su cabeza, Jimin se dio cuenta que no podía gestionar su tiempo o su vida como debería y aquello era mas de lo que podía permitirse.

Su enamoramiento había llegado a un punto critico y lo sabia. Lo supo siempre, empezando por el hecho de que Yoongi era heterosexual, y luego su poca accesibilidad y personalidad dificil, era sin dudas una receta para el desastre desde el momento en que lo vio.

Cuando salio de la oficina de su jefe, el cual le llamo para tener una charla con él sobre su desempeño los últimos días, Jimin se vio obligado a decidir entre que era mas importante.

Así que dejo de ir a la cafetería en sus coffebreaks. 

Los días se fueron acumulando, pedía a uno de sus subordinados que fuera por su café y un postre mientras leía o se ponía al corriente con su trabajo en su oficina. Resolvió los problemas que su negligencia le causo, organizo su agenda, termino sus proyectos, se lleno y libero de trabajo que nunca se había sentido mas productivo y su jefe estaba contento. Le darían un aumento de sueldo y lo ascenderían en primavera, visitaba a sus amigos, a su mama, y salia seguido los fines de semana. Siguió con su vida sin volver a presentarse en aquella cafetería donde un rubio atendía a los clientes con sonrisa amable.

Bueno... por lo menos seria capaz de olvidarle cuando el tiempo pasara.

Se dijo.

Coffee BreakDonde viven las historias. Descúbrelo ahora