XIV

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Jimin había pasado por un par de semanas muy complicadas emocionalmente hablando. Cada día, en la cafetería le esperaba un café perfectamente seleccionado a su gusto junto a un dulce que acompañaba muy bien la bebida y ademas de ello lo cual ya era de por si increíble, le esperaba también una pequeña carta con una frase, un poema corto o algún lindo y romántico pensamiento.

Decir que no lo disfrutaba seria mentir, pero tampoco podía decir que estaba cayendo por las tácticas tan dedicadas de su admirador, no cuando cada día, junto al bello detalle venia también el rostro amargo y frío de Yoongi al entregarle el pedido especial.

No sabia que mas hacer, le gustaban los detalles y la idea misma del admirador secreto pero no le causaba ninguna dicha o felicidad, mucho menos sentimientos de amor debido a que su corazón ya había elegido hacia que patio tirar su pelota... un patio estéril y heterosexual, si pero él no podía elegir donde. Así que tanto alegría como angustia le llenaron cada día cuando llegaba a entrar por la puerta del local.

Eso, hasta que finalmente llego la carta.

La ultima, decía ahí... y en ella el lugar, fecha y hora del encuentro estaba marcada.

El desagrado era monumental en el rostro de Yoongi, e incluso cuando se la entrego, por primera vez le había dirigido la palabra. 

-No vayas. - había dicho, pero él no se atrevió a preguntar porque, como siempre su pecho se emociono y su corazón se ilusiono de pensar que Yoongi podría estar sintiendo algo por él.

No fue así.

La molestia del rubio que estuvo presente desde el primer día no se debió a él o algo por el estilo,  nada de lo que había imaginado y planteado había sido la razón de tan irritación. Eso lo supo cuando fue a la cita solo para rechazar los sentimientos de su admirador secreto, descubriendo así que era un viejo gordo que trabajaba en su empresa y al cual ya había notado que le miraba de manera desagradable y solía acosarle cuando nadie veía.

Después de eso, decidió finalmente reportarlo a Recursos Humanos.

Yoongi que siempre supo quien era el remitente, era obvio que no estaba feliz de que un gordo y viejo hombre pretendiera a un joven dongsaeng.

Oh bueno... por lo menos no tuvo que decidir entre dos pretendientes lo cual era... ¿mejor?

Coffee BreakDonde viven las historias. Descúbrelo ahora