Las cadenas del pasado

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Todo estaba oscuro.
Mi cuerpo se sentía pesado y era casi imposible respirar.
Mi pecho ardía como si de un mismo incendió forestal se tratase.
Mis manos palpaban sábanas.

Tenía miedo de abrir mis ojos y descubrir que no era un sueño, aunque muy dentro de mi, sabía la realidad.
Estaba tenso, porque en cualquier momento mi alma se esfumaria y solo permanecerían cenizas de mis últimos recuerdos.

-Enciendan la máquina- escuche como eco que resuena entre las montañas. Mis puños se aferraron a aquéllas blancas sábanas y mi corazón se detuvo.

Sentí fuertes punzadas en mis sienes, y por consecuente abrí mis ojos: La misma luz resplandeciente, alumbraba el cielo como sol encandecente en una tarde de verano.
Para mi cuerpo no le era una sensación nueva, sin embargo para mi corazón eran nuevos horizontes.

Yo sentía que por cada segundo, el dolor era cada vez mayor. Tal vez fue así o simplemente la desesperanza y las ganas de que el dolor cesase,me lo hicieron creer de esa forma.

Paso no se cuanto.. Desmaye y desperté 3 días después.

No comprendí la causa de porqué me hirieron en ese lugar, si yo no hice nada malo y durante combate, lo único que hice fue atacar al enemigo y desvanecerlo poco a poco.

Sentía que esa no era mi primera vez, la inquietud era tanta que quería recordar, pero el temor a ser regresado de nuevo, lo impidió.

Al sentir las fuerzas regresar a mi cuerpo, lo primero que haría sería ponerme en pie e ir a donde el profesor Dominick aunque la sorpresa de ver entrar a aquellos hermosos ojos cafés me dejo inmóvil; mis piernas flaquearon y mis rodillas abrazaron el suelo.

De inmediato corrió para levantarme y acomodarme de nueva cuenta sobre la cama.
Y cuando me encontraba cómodo, me miro directo a los ojos, y de un audible susurro se escucharon las palabras "Soy el Profesor Katsuki Yuri. A partir de hoy estaré a tus cuidados" y selló con una hermosa sonrisa.

Su voz, resonó como eco en mis tímpanos y sin razón aparente mi corazón latía acelerado.
Una sensación similar a cuando los nervios invaden cada centímetro de tu cuerpo pero esta vez se sentía bien .

El chico sólo me acarició el cabello y se sentó junto a un pequeño escritorio que se encontraba a la par de mi cama.
Parecía estar escribiendo algo y para no interrumpirle y/o incomodarle cerré mis ojos.

Aquella imagen se había quedado grabada en mi mente, por lo cual era libre de poder pensarla y el ni siquiera se daría cuenta.

No me di cuenta que el sueño me invadió. Parece ser que mi cuerpo aún se encontraba cansado.

-Víctor.- Escuche una voz que me llamaba. Mis ojos en respuesta se abrieron: Era el Doctor Dominick.

Mire a mi derecha en donde estaba el escritorio pero aquel chico ya no estaba.

-Víctor, ¿Te encuentras bien?
-Hum... Estoy bien.- Solte en un suspiro.

-Me imagino que el Profesor Katsuki ya ha venido a verte.
-¿Por qué? No necesito a nadie que cuide de mi.
-Es por tu seguridad. Lo que mas temo en esta vida es perderte, pese a que esta fue solo una pequeña vista panorámica a lo que nos espera, con el pasar del tiempo las cosas se tornarán más y más sombrías.

El Doctor tenía razón, este era solo el principio.
Aún habían nuevos horizontes por descubrir.

Una enfermera entró a la habitación y me trajo alimento.
En la charola había una taza de café (aunque en realidad no me gusta el café, pero sentí que en ese momento mi cuerpo en realidad lo necesitaba) un omelette, un par de salchichones, tortillas, un hot cake y jugo de naranja.

Mi estómago y yo, quedamos tremendamente impactados ante tal delicia que la saliva resbalaba por mi mentón.

Mi padre soltó una pequeña risita al verme comer.

-No has cambiado. Eras igual a cuando eras un niño.- y diciendo esto se sentó a la orilla de la cama y acarició mi cabello.

-Esperó que te lleves bien con el profesor Katsuki.

Inconsciente mente, sonreí.
Estaba deseoso de volver a ver a aquellos ojos bonitos. Poder hablar con el y escuchar su dulce voz; aquella dulce melodía que inundaba mi corazón.
En definitivo, no podía esperar.

Nostalgia del 45Donde viven las historias. Descúbrelo ahora