Desenmascarando al corazón.

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Los días pasaban y mi vida se volvía cada vez más un martirio.

Aunque aveces caía al suelo sin fuerzas ni esperanzas, cansado de la guerra... siempre hubo algo bueno que sacaba lo mejor de mi y ese era El Profesor Katsuki Yuri: Un joven inteligente, dedicado en su trabajo pero sobre todo era amable, una cualidad que muchos científicos habían olvidado ya que todo en sus mentes era "ciencia"  o "Es un gran paso para la humanidad" y entonces todo lo demás había dejado de existir para ellos, siendo aquellas palabras  una razón por la cual vivirían o morirían.

No todo en la base B-38 fue malo.
Nuestros propósitos no eran los mejores, pero al saber y conocer de gente buena en el mismo lugar que yo, hizo que todo lo demás cambiará y me empujara a seguir viviendo.

Todas aquellas buenas personas terminaron por convertirse en  mis más grandes amigos. La mayoria eran personas adultas, algunas incluso estaban a poco de tocarle el talón a la tercera edad pero su condición física era tan buena que lo único que lo hacía creíble eran esas pequeñas arrugas en su rostro y un par de canas que adornaban su cabello.

Jamás pensé que formaria un fuerte lazo con mis compañeros de batalla.. pues al principio recuerdo mucho las agresiones de algunos de ellos pero claro, frenaron cuando supieron de quien era "hijo", otro motivo por el cual después empezó el miedo al saber quien era en realidad y muchas de las veces me cuestione e intente buscar una solución para poder ser una persona normal como lo eran todos pero claro estaba que sería imposible pues el Doctor Dominkc estaría en desacuerdo.
Fue gracias a mis "dones" que el Doctor me dio un lugar en su vida, me cuidó y es por el que estoy vivo.

El Doctor Dominick me salvó y con mi vida es la única manera en que puedo agradecerle el favor.

Pero si tuviera que pedir un deseo.... sería un escudo capaz de protegerme hasta el alma en batalla; así siempre regresaría a salvó y sería capaz de contemplar aquellos ojos chocolate que me gustan tanto.... Espera un momento.. ¿Gustarme? ¿esos ojos?.

Algo hizo eco en mi y todo mi cuerpo tembló. ¿Cómo podía ser posible? Acaso... ¿Termine enam-

-¡Víctor! que bueno... finalmente te encontré, ¿como has estas? quisiera platicar contigo sobre tu régimen de alimentación.. verás el Profesor Katsuki me pidió que fuera estricto en ese ámbito.-

Aquella voz irrumpió mis pensamientos y me regreso de nueva cuenta a la tierra.

-Descuide Profesor. Estoy a su disposición. Es usted una de las personas que se preocupa verdaderamente por mi salud y esto y  agradecido con usted. Escucharé todo lo que tenga que decirme y claro, ponerlo en práctica.- Con esto le sonreí al profesor y tome asiento en una pequeña mesa que estaba cerca de mi habitación e hice una señal para que este se sentará conmigo. - ¿Y bien? ¿más proteínas? ¿carbohidratos?....-

-Aquí tienes.- dijó entregandome una hoja en la cual estaban escritos mis horarios y mis comidas.

-¿Esto está bien?, ¿que irán a decir las personas encargadas de la cocina?-

-Por eso no te preocupes. Es bajo las órdenes del Profesor, todo estará bien.- Al escuchar esto asentí con mi cabeza y me puse a leer mi nuevo régimen alimenticio que lucia apetitoso; tanto que yo estaba muy contento pues había personas que se preocupaban por mi.

-Gracias Profesor.-

-No agradezcas.- me guiño el ojo y después se retiró de mi habitación.
Estaba feliz, no todo en este caos era tristeza y dolor pues aunque estuviese la tormenta y las olas golpeara fuertemente por lo menos había un pequeño barco en el cual podía navegar y permanecer a salvo.

Puse aquella hoja sobre una pizarra y la sostuve con un par de tachuelas.
Me senté frente a la cama viendo directamente aquel papel. Las palabras que el Profesor Johan había mencionado me hicieron traer de nuevo a mi mente al Profesor Katsuki.

Encerrado en este lugar jamás pensé que ese sentimiento me alcanzará.
Estaba confundido. No sabía si podía ser sólo amistad o algo más allá.
Era difícil de comprender.

-El Profesor Dominick es como un padre para mi... tal vez podamos tener una especie de charla padre-hijo..¡Ahhh pero que cosas estoy diciendo claro que eso no!.-

La noche cayó y termine quedándome dormido.
Ese sentimiento tan confuso se había apoderado de mi.

A la mañana siguiente lo primero que hice al despertar fue checar mi régimen alimenticio y de inmediato ir a la cocina por mis alimentos. Era una mañana bastante tranquila en donde la calma se apoderó de la hora del desayuno. Una vez terminado, tome dirección nuevamente a mi dormitorio para ducharme y luego vestirme con el uniforme militar.

Fui al entrenamiento.
Comí.
A entrenar de nuevo y cuando finalmente acabamos quise ir con el Profesor Katsuki para agradecerle por haberle pedido lo del régimen al Profesor Johan.

Cuando toque a su dormitorio nadie abrió la puerta.
Mi segunda opción fue ir a buscarle al laboratorio pero tampoco tuve suerte en encontrarlo.
y como no tenía tercera opción, camine por todo el campus hasta que finalmente lo encontré: Estaba tirado recostado en el césped bajo un gigantesco roble. Al parecer estaba durmiendo. Algo que también pude percibir es que al lado suyo se encontraba un libro por lo cual me hice a la idea de que se quedó dormido mientras leía.

Me senté a su lado observando el paisaje.
Este país verdaderamente era hermoso.... mi país...

- ¿Víctor?.-

- Dígame profesor.- cuando volví mi mirada hacía el, aún permanecía dormido. Estaba hablando entre sueños.

Sólo sonreí y con la punta de mis dedos acaricie un par de mechones de su cabello.

Dentro de mi pecho algo se sentía extraño, pero era una sensación agradable... tan agradable que no quisiera que desapareciera nunca.

¿Amor le llaman?

...













Nostalgia del 45Donde viven las historias. Descúbrelo ahora