"Te lo demostraré, te lo juro por mi vida"
...
Abrí mis ojos amatistas, pero una luz cegadora me obligó a cerrarlos de nuevo, mis brazos cubrían mi cabeza, sentí mi cuerpo en una posición extraña pero familiar. Nuevamente me removí en el lugar donde estaba, finalmente pude erguir mi cuerpo, talle mis ojos con mis manos, logrando ubicar el lugar donde me encontraba, paulatinamente reconocí aquella estancia, quede en shock, no podía ser, me encontraba en uno de los salones de clases de la secundaria Everton. Estaba sentada en mi escritorio, tratando de asimilar la situación, hace unos instantes me encontraba en la agencia, sintiendo lastima por la situación en la que me hallaba, y luego de eso... me desmalle, pero ahora estaba en uno de los lugares de mi cotidiana vida.
Mis ojos viajaron por la instancia en la que me encontraba hasta que me topé con un par de orbes cian que me miraban con una expresión de sorpresa.
— ¿Usted? —note en su tono de voz una clara confusión. Pero que puedo decirle si yo me encontraba en las mismas condiciones, no puedo decir que esto era un sueño, pues sus ropas eran las mismas con las que vestía la última vez que la vi.
Me moví hacia ella como si una enorme fuerza magnética me guiara a ella, afortunadamente ella no parecía rechazarme o algo por el estilo. Logre llegar a ella, estire mi mano hacia su bello rostro con la única intención de tocarla, necesitaba tener uno, aunque sea un contacto con ella. Mi palma acaricio paulatinamente su mejilla, note como inclinaba su rostro concediéndome un tacto mayor a su piel.
— Quería verte. —No mentía, antes de desmayarme solo la anhelaba a ella.
— ¿Algún día dejaras de mentirme? —Detuvo mis caricias con su mano pero no me aparto, su mirada me analizaba con los ojos entreabiertos.
— Estoy siendo lo más honesta que puedo. —Respondí con una mínima esperanza a que ella me creyera. Enderezo su cabeza separando mi mano de su rostro.
— A mí ya no me puedes engañar, ¿qué ganas con esto? —apretó mi muñeca, causando dolor, esto no era un sueño, pero tampoco era la realidad—. Yo no...
Lo vi, su titubeo, ella estaba titubeando, note que temblaba por su agarre en mi mano.
— Yo ya no... —Sunset apretó sus ojos y vi su mandíbula tensarse, sus ojos se abrieron, me miraba molesta— Twilight Sparkle, ¿Por qué no sales de mis pensamientos?
No supe que responder en ese momento, comenzó a avanzar provocando que por obviedad yo retrocediera.
— ¿Por qué no te apartas de mis pensamientos?, ¿Por qué tengo que encontrarte siempre y en todo lugar?, ¿Por qué, porque no me dejas olvidarte?
Mi espalda choco contra una de las paredes del lugar, deje de respirar por lo tensa que me habían puesto sus preguntas.
— Responde... —musito, aún tenía el agarre sobre mi muñeca. En un movimiento brusco aprisionó mi mano contra la pared a la altura de mi rostro— ¡Responde! —exigió— Tu ni siquiera sientes algo por mí, ¡¿Por qué me atas a ti!?
— ¡Yo no quería esto! —grite en desespero— No me supe medir, no fui fuerte, ¡Fui una cobarde, eso querías escuchar!
Se burló, tenía en el rostro una sonrisa de lastima.
— No te hagas la víctima —su voz sonó sombría y... sensual— fui tu juguete, tu fantasía —su mano libre delineó mis curvas, de forma pausada y candente, se inclinó hacia mi posando su cabeza en el hueco de mi hombro y mi cuello, donde dio una larga lambida de abajo hacia arriba, provocando que contuviera la respiración y apretara los ojos. Su lengua llego a mi oreja donde mordió y chupo el glóbulo de mi oreja, coloco su boca justo en mi oído para susurrar— fui soló, tu tentación y tu pecado.
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Estragos de un Brillo de Sol
RomanceDespués de años de arriesgar la vida manteniendo el equilibrio de la ilusión y la realidad. Twilight y sus amigas viven felices con sus respectivas parejas pero el destino caprichoso las hará volver después de años. Y Twilight se enfrentara a un pel...
