Precaución

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"¿Qué es más peligroso, el campo de batalla o...?"

...

Sexto Impacto corría abriéndose camino entre la densa vegetación de dulce, por alguna extraña razón el corazón de Sunset bombeaba sangre a todo su cuerpo de manera frenética, como instinto y aun corriendo llevo su mano hacia donde se encontraba su marca como si le quisiera dar aviso de algo en especial, algo curioso, pues era la misma sensación que sintió al cruzar la puerta del salón de clases el día que conoció a Twilight.

Sus piernas corrían a todo lo que daban, incluso comenzaba a dejar atrás a sus amigas. Pero ni siquiera lo notaba, lo único que sentía era la necesidad de llegar al lugar donde las explosiones sucedían.

— ¡Sunset, baja la velocidad! —Adagio era la más cercana a la pelirroja, y aprovecho para tratar que disminuyera el ritmo, pues Starlight no lograría seguir el ritmo.

— ¡Casi llegamos, no molestes! —Contestó de forma tajante, pues Sunset le era totalmente fiel a su instinto, y sí su instinto decía que debía correr, lo haría sin dudarlo.

Ojala le hubiera hecho caso a su amiga, ojala hubiera parado cuando pudo, ojala... nunca la hubiera conocido.

Pero ahí estaba ella y las Mane Six rodeadas de las Mensajeras de la Luna que estaban convertidas en una versión hecha de dulce... espera, ¿Qué?

— Parece que las Mane Six están en problemas —Aria miraba la escena de forma analítica— ¿les ayudamos?

La pregunta iba dirigida hacia Sunset, quien sintió una gran presión pues sentía la mirada de Trixie penetrarle la nuca, giro su visión solo para encontrarse con la expresión neutra de Starlight. No era que su respuesta molestara a ambas chicas, el problema era que Twilight estaba entre medio de la situación. Es decir ¿Cómo podría estar tranquila con la presencia de Twilight, la vigilancia de Trixie y la culpabilidad que le causaba hacerle daño a Starlight?

¿Por qué rayos no se ahogó cuando cayó a la piscina aquel día en la escuela? En fin había una decisión que tomar.

— Ellas no conocen este lugar —detrás de las Mane Six apareció Marceline quien se convirtió en un monstro con tentáculos dificultándoles más las cosas— y están en problemas, asique andando.

Ordenó Sunset resignada, de seguir las cosas de esa manera necesitaría terapia.

Se lanzaron al ataque, cada una se dirigió a ayudar a su respectiva maestra, pues a pesar de todo y aunque lo negara había creado un lazo de confianza entre ellas gracias a los entrenamientos, claro, a su forma.

Starlight corrió entre los innumerables tentáculos de la ferocidad en la que se había convertido Marceline, dejo salir una poderosa descarga eléctrica justo en el tentáculo que tenía aprisionada a Rarity.

— Gracias querida —agradeció la modista, pero antes de decir algo más, la que parecía ser Sunny Flare se abalanzó contra ambas, lograron esquivarla para después mirarla a detalle.

Al igual que todos en ese lugar tenía una gran sonrisa, su cuerpo era de caramelo y se mostraba terroríficamente alegre.

— ¡Vamos! —habló Sunny en un todo dulce— un cambio no les vendría mal, quedaran perfectas al igual que ella y nosotras.

La chica de cabello lila coloco sus manos en el suelo, al instante el piso pareció convertirse en arenas movedizas que atrapo a Starlight y Rarity. Starlight entro en pánico, pues sus compañeras estaban centradas en sus propios asuntos, cosa que Rarity notó.

Estragos de un Brillo de Sol Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora