Capítulo 6

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Yuuri se encontraba encerrado en el baño de la habitación de Victor, decidió darse un largo y merecido baño. Mientras estaba dentro de la gigantesca bañera, pensaba en cómo salir de allí y en cómo lograr que ese alfa rompiera el lazo, esto último fue lo más difícil ya que era decisión del alfa el romper o no con el lazo. Yuuri sabía que lo primero era pasar su celo, no podía hacer nada en esas condiciones. Mientras estaba lavando su cabello sintió el aroma de Victor, su omega estaba feliz por ser marcado y reclamado por Victor y amaba su olor, y Yuuri solo quería poder separarse de su omega para poder golpearlo por ser un fácil, al parecer su omega ya lo había perdonado pues este lo reconocía como su destinado, pero el azabache no estaba precisamente de acuerdo, él odiaba a Victor por haber destruido a su familia. En ese momento recordó a su hermana y sabía que si permanecía cerca de Victor lograría dar con el paradero de Mary, puesto que fue el platinado quién se la llevó, tenía que ser cuidadoso sobre sus movimientos para sacar información importante, el pelinegro sabía que sería capaz de robar información sin levantar sospechas pero si era descubierto no solo él corría riesgo sino los niños también, así que descartó la idea de quedarse a investigar, ya se las arreglaría para encontrarla de alguna forma que no incluyera peligro para los pequeños. Decidió que apenas acabara su celo saldría de esa casa y volvería a las calles a encontrar un nuevo hogar.

Yuuri: lo siento niños...- dijo bajito y con la voz quebrada- perdónenme por ser egoísta- dijo comenzando a llorar, lloraba por no poder darle una mejor vida a los pequeños y lloraba aun más porque no tenía la fuerza para dejarlos con alguien que de seguro le daría una mejor vida y un mejor futuro que él. No quería abandonarlos se había encariñado demasiado con esos niños, aunque solo había conocido a Otabek esa tarde lo amaba como si hubiera llevado años con él.

Yuuri: prometo darles algo mejor... lo prometo- dijo sintiendo tristeza, ira y muchas cosas más.

Del otro lado de la puerta del baño se encontraba un alfa sentado en el suelo apoyándose contra la puerta, llorando, sintiendo cada emoción del omega a través del lazo, no sabía bien porque lloraba el pelinegro solo sentía su tristeza y lo hacía querer sufrir con él.

Dulce Omega (victuuri)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora