Capi 6

9.6K 1.2K 1.3K
                                        

¿Qué tan raro es enmarcar la foto que te mandaron de tu amor platónico? Más específico, una foto que te pasaron y dónde no hace nada más que ser él

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

¿Qué tan raro es enmarcar la foto que te mandaron de tu amor platónico? Más específico, una foto que te pasaron y dónde no hace nada más que ser él.

Ese es el caso de Tweek, que descargó, imprimió y enmarcó la foto que le pasaron por Clyde.

Estaba tan contento al ver que no todo estaba perdido. Los pensamientos autodestructivos que tenía se habían esfumado. Solo miraba con una amplia sonrisa la foto hasta que el timbre de su casa sonó.

Tweek bajó apresurado las escaleras de su hogar hasta la puerta. Había invitado a Wendy a su casa. Ella era la única persona que escuchaba todo lo que decía sin interrumpirle o catalogarlo de acosador, por lo que considero que si quería festejar su logro, ella sería la mejor opción.

Él abrió la puerta con más fuerza de la necesaria, acción que sorprendió a la chica en su entrada, que mantenía una sonrisa tiesa y pasaba a su casa como si fuera la suya.

-Es un milagro el haber sido invitada sin razón aparente.-Comentó dándole medio abrazo.

-Ngh, bueno... Quería hablarte de algo.-Confirmó con media sonrisa.

-Oh Tweek. Somos mejores amigos, puedes contarme lo que quieras.

El corazón de Tweek empezó a latir desenfrenado cuando recordó todo lo que le había sucedido. Wendy y él se dirigieron a su habitación con vasos de chocolate caliente y se sentaron en la cama del pecoso.

-B-bueno, hoy me pasó algo maravilloso...-La pelinegra arqueó las cejas en señal para que continuara.-Es lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Dejame adivinar. Es algo respecto a Craig.

Tweek se permitió sonreír como colegiala enamorada, sin reservaciones o temores. Estaba en un ambiente seguro y con una persona segura. No había nada a que temerle.

-Si... B-bueno, hoy hablé con él.

-¡¿Qué?!

-¡Él se acercó a saludarme!

-¿En serio? ¡Eso es maravilloso Tweek!-Dijo Wendy mientras dejaba la taza de lado para envolver a Tweek en un abrazo.

-Sí, ngh. Y tambien quiero pedirte algo.-Confesó nervioso.

-Lo que sea para mi amigo que al fin tuvo las agallas para hablar con su amor platónico.

-B-basta... Sé que Red y tú son muy buenas amigas.-El pecoso lanzó ese comentario con la idea de obtener información.

-Si, estamos juntas en el consejo estudiantil, ¿Por qué?

Una sonrisa se dibujó en su rostro.-Ella es prima de Craig.

La azabache sonrió divertida. No importaba cuántas veces le dijera que no se obsesioné con él, parecía que entraba por un oído y salía por el otro. Era un gesto extraño, pero cursi que Tweek poseía y que muchas personas no entendían.

-Si, ¿Y?

-Y que ella debe saber más de lo que yo sé de Craig.

-Creeme, sabes más tú que incluso sus padres.-Bromeó Wendy.

-E-eso no es cierto. Yo no sé si... Podría gustarle.

La pelinegra se mantuvo callada por unos segundos, pensando, como si estuviera creando una especie de estrategia para ayudar a su amigo.

-¿Sabes? El club de Yo Cupido ayuda a los estudiantes a tener citas con las personas que les gustan.

-¿El club de Cartman?, ¿Eso es seguro?

-Ha ayudado a diferentes relaciones Tweekie, como la de Token Black y Nichole Daniels, o la de María Sánchez y Luke Covina. Si vas a pedirle ayuda posiblemente te de la mano.

-¡P-pero a qué precio!, ¡El culón está loco! ¡Agh!

-Tranquilizate Tweek. Yo iré contigo a apoyarte.

Eso no ayudaba a tranquilizarlo en lo absoluto; en especial sabiendo cuán grave podía ponerse la situación si Cartman le decía algo a la azabache. Antes ellos habían peleado. Y si empezaban a pelear en el momento en que pedía ayuda, obviamente se la iban a negar. Tweek se limitó a tragar grueso.

Incluso esa noche no pudo dormir como siempre. Se levantó en media noche por un vaso de café y revisó su cuenta de Craig. Ninguna publicación. No sabía si sentirse bien o mal por eso.

Mientras navegaba en su perfil, un mensaje que había dejado en una publicación con Red le capturó toda la atención. Era un número telefónico. Era el número telefónico de Craig Tucker.

Sin dudarlo, el rubio agregó el contacto a su celular y se limitó a levantar su dedo sobre el ícono de llamar.

-Lo llamo o no lo llamo, lo llamo o no lo llamo.-Sin que se de cuenta, él había empezado a sudar por los nervios. Su dedo tembló sobre la pantalla y lo bajó con lentitud, hasta casi presionar la opción.-¡Jesucristo!, ¡Demasiada presión!-Chilló arrojando su celular a una silla alconchada.

No podía hacerlo. ¿Qué iba a hacer si Craig lo descubría? ¿Y si era el número de otra persona? Cómo el de Donald Trump o el de Kim Yong-un. No iba a correr ese riesgo.

Tweek volvió a enfocar su vista a la pantalla de la computadora llevándose una de las sorpresas más terribles que una persona podía cometer.

Quito el Me Gusta lo más rápido que pudo sabiendo que era inútil, pues Craig lo vería. Su mala racha de suerte volvió a cobrarle, y de la peor manera.

Cerró la laptop soltando un grito de frustración y cubriendo su boca inmediatamente al darse cuenta de la hora. Entonces la pantalla del celular se prendió seguido a un tono de mensaje. Tweek tragó con miedo y se acercó vacilante observando como tenía una notificación pendiente recién recibida.

El rubio desbloqueó su celular con torpeza y casi se desmaya al ver una solicitud de amistad de Craig.

Ahí entró en una cuestión. Si lo rechazaba, Craig pensaría que no le agradaba y por ende lo odiaría. Pero si aceptaba, Craig tendría acceso a todo su perfil, a toda su información. A TODO. Incluso podría descubrir su inmensa obsesión hacia él, y seguro que lo asustaría o lo enojaría. Él no quería ninguna de esas dos opciones, por lo que eligió una tercera opción: Dejar pendiente su solicitud.

Exhaló con un poco de alivio al encontrar una solución, pero la sonrisa no le tardó cuando un chat emergió con un mensaje que marcaría el inicio de muchas cosas.

Craig Tucker, en línea: Hola rubio, te encontré.

Craig Tucker, en línea: Hola rubio, te encontré

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sonríeme a MiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora