Una imponente muralla de huesos grises de más de tres estadios de alto y al menos veinte de largo obstaculizaban gran parte de las vías (excepto por un agujero ocasionado cuando los vehículos chocaron, atravesando al animal). En ellos quedaban pocos rastros de carne, pero debido al inmenso volumen de la criatura, aquellos eran más que suficiente para servir de alimento a todos, durante varios días. Armados con cuchillos largos y fuerza bruta, con mucha paciencia fueron descarnando y llevando tiras y tiras de carne roja. Ahora tenían algo menos de que preocuparse. Habían avanzado las horas del día y el panorama lucia mucho más prometedor. Ya estaban reaprovisionados, el camión ya no estaba atascado y aunque aún no terminaba de encender Blakgud estaba seguro que le faltaba muy poco para ponerlo a funcionar. Gracias a eso, luego de comer, al oscurecer todos excepto Blakgud quien tendría que quedarse vigilando, se tomaron un merecido descanso. Al día siguiente estaban todos seguros que podrían ponerse en marcha nuevamente.
Avanzada la noche comenzó a silbar nuevamente el viento, aunque no con la intensidad de otros días. En la pantalla del radar Blakgud observa varios puntos que se mueven a gran velocidad en su dirección. Blakgud tiene un mal presentimiento, sabe que esta vez no se trata solo de "bestias hambrientas", o tal vez si lo sean, pero no del tipo del cual está acostumbrado. Rápidamente da aviso al teniente Frakmur quien inmediatamente despierta y comienza a dar órdenes a todos sus subordinados (está seguro que sucederá lo que tanto había temido).
-Todos mantengan activados sus radios locales, Yakoe y Galuner vayan al cuarto compartimiento y defiéndanlo, -ordena vigorosamente el teniente Frakmur- Albazir encárgate del segundo compartimiento y de mantenernos informados del movimiento de los enemigos, Botaliko encárgate de defender la cabina, Krisnakan, vendrás conmigo a poner en marcha a los drones, y tu Blakgud eres el único civil, refúgiate en el segundo compartimiento y no te muevas de allí.
Nadie emitió opinión ni mucho menos objeción alguna al respecto. Como un conjunto de robots sincronizados cada quien asumió su papel en aquella batalla de la manera más firme posible. Era imposible no sentirse nervioso, pero estos eran los momentos para los que habían sido entrenados por todo un largo tiempo, este era el instante de poner todos sus conocimientos y habilidades en práctica.
Durante algunos segundos todo quedó en silencio y a la expectativa. Afortunadamente Krisnakan había logrado instalar el sistema de visión y monitoreo de los vehículos militares en el camión, por lo que ahora tenían una visión mucho más clara de lo que sucedía a su alrededor. A unos cuantos cientos de estadios podían divisar a una banda de sujetos armados (al menos seis vehículos), ya no había ningún tipo de duda de lo que se trataba. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, el teniente les ordenó disparar. Seguidamente, se desató una lluvia de fuego desde ambos bandos.
Krisnakan y el teniente luchaban por armar y programar a los drones para enviarlos al campo de batalla. El resto de los soldados resistían con fiereza la arremetida de los rebeldes que cada vez estaban más cerca de ellos. Albazir resultó tener una puntería mejor de lo esperado y con la maestría de un francotirador logró abatir a los conductores de dos de los vehículos, los cuales terminaron chocando entre sí. El resto de los soldados lograron poner fuera de combate a otros dos vehículos más, ahora restaban tres vehículos, pero del tercero de ellos un sujeto sacó un lanza misiles y lo apuntó al último compartimiento.
Krisnakan y Frakmur por fin habían logrado programar y poner en marcha a los dos drones y se disponían a ingresarlos al campo de batalla, cuando se escuchó un gran estruendo en la parte posterior del camión. Todo se estremeció. En un segundo Yakoe había desaparecido y Galuner se encontraba herido. Poco después uno de los vehículos llegó hasta la parte posterior del camión, de él un par de sujetos intentaron abordarlo, pero fueron recibidos por una lluvia de balas de Galuner. Lamentablemente, un tercer sujeto ingresó acabando con este. Los drones comenzaron a funcionar en el preciso instante en que uno de los rebeldes trataba de ingresar al tercer compartimiento, uno de ellos disparó una certera bala en la cabeza del intruso, haciendo volar su cráneo en pedazos. En poco tiempo ambos drones se encargaron de masacrar a los asaltantes dejando solo a un par con vida aunque con heridas serias.
Continuara...
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La bestia del norte
AdventureLa bestia del norte y el cargamento Un camionero experimentado de un planeta helado es contratado para llevar junto con unos militares una carga muy valiosa a una ciudad remota. El viaje estará lleno de toda clase de peligros naturales y no naturale...