✦Capítulo especial: Bestia

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DISCLAIMER: Yuri On Ice no me pertenece.

ADVERTENCIA: Se recomienda leer luego de terminar el fic (respectivamente luego de réquiem) para no llevarse spoilers. 

Notas: No, no se me ilusionen mis amores xD, como sabrán o no, esta historia participa en los #PremiosKatsudon2018 , y sí, quedé de finalista (aplausos) no lo mencione porque...bueno, no lo sé xD, en fin, nos han impuesto un desafío y el mío consistía en:

Cambio de papeles. Desarrollar cómo serían las cosas con Viktor y Yuuri en los zapatos del otro.

Así que veremos aquí una revuelta de papeles :D pero más que cumplir, queria ver que tal les parece, me ha parecido interesante cambiar todo. En fin, sin mas chachara, empecemos. 

 

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Bestia

No puedes escapar de mí cariño

Soy todo lo que necesitas, lo que anhelas

Deja que congele tu corazón con mis agrios labios 

Deja que sea tuyo por siempre

.

.

.

Contuvo el aliento, cuando el horizonte empezó a tener forma ante sus ojos, mientras que el pecho le cosquilleaba de pura excitación, entonces Makkachin, que venía saltando desde hace un rato en el pobre auto mugroso y maloliente, lo despertó de su ensoñación cuando llegaron al lugar que con tanta paciencia y templanza estaba esperando contemplar.

—Llegamos.

La lúgubre voz del taxista solo le dio más ánimos, pues el lugar tenía un ambiente tétrico sacado de alguna novela de Poe, pero le era de los más interesante, algo de jugosidad a su aburrida y aunque no quisiera admitirlo, desdichada vida.

—Gracias señor.

Tiro las esquinas de su boca hacia arriba, enmarcando su felicidad con las arreboladas mejillas que tenía por el frío, y bajo del auto con su fiel amigo dándole mucho, incluso demasiada propina al hombre con cara de pocos amigos.

El hombre ni siquiera se despidió, pero Viktor alzo su brazo despidiéndolo con mucha euforia y alegría, como si hubiera llegado a sus vacaciones de verano, a punto de pasar los mejores momentos de su vida.

— ¡Adiós, adiós!

El carro desapareció por la línea que anunciaba el crepúsculo, y Viktor se cobijó a su abrigo sintiendo la nariz fría. Estaban en invierno y la escarcha blanca vestía a los árboles con aspereza y lentitud, empapándolos del dulce color de la paz.

Réquiem/ViktuuriDonde viven las historias. Descúbrelo ahora