Capítulo 3: Amigos

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Agni

Al terminar la clase, me apresuro hacía la salida dejando el asunto con Eva Green detrás. Al salir del aula mí teléfono vibra en mi bolsillo indicando una nueva notificación.

8:33 am: ha recibido un nuevo Email.

Redheart: Como estás? Supongo que debes estar caminando por éstos pasillos igual que yo... Espero eso no suene tan acosador. Sólo quería decirte que espero que tengas un lindo día.

Lonelyboy: Sí, eso no suena para nada acosador. Muchas gracias.

Redheart: Cómo sea, que haces?

Lonelyboy: No estoy haciendo nada. No puedo hablar ahora. Adiós.

OK esto está jodidamente MAL. Estoy hablando con un tipo cualquiera que podría conocerme en cualquier momento del día, no puedo permitirme exponerme tanto. Pararé de hablar con él justo ahora. Esto es muy jodido para mi. Todo podría salir mal de mil maneras distintas. Nunca saldré de éste lugar; éste oscuro lugar en mí mente que me dice que nunca me sentiré lo suficientemente seguro conmigo mismo cómo para poder estar bien con todo el asunto gay, y aceptarlo, y lidiar con ello, y estar malditamente orgulloso de ello. Porque debería estarlo, debería estar orgulloso. Pero lamentablemente no puedo sentirme de esa forma. No puedo evitar pensar en cómo todos van a juzgarme, ridiculizarme, odiarme, ¿acaso ser un inadaptado no era suficientemente malo? Acaso dejaré de sentirme de ésta manera?

Guardo mi celular y olvido mis pensamientos tóxicos, continúo caminando por estos pasillos repletos de personas. Caminando a través de ellos en busca de mí casillero. Al llegar a él, lo abro y saco el libro de mi siguiente asignatura y guardo el de literatura. Al hacerlo, me quedo mirando la tapa interior del casillero abierto y veo la fotografía pegada al centro de este, al lado de un montón de estrellas y lunas azules y muchas frases de mis libros favoritos. (Sí, me gusta darle un toque personal a mis cosas.) En la fotografía nos podemos apreciar Hanna, mí mejor amiga y la única guardián de mis secretos (aunque no de todos ellos, lamentablemente) Theo, mi mejor amigo y el chico del cuál he estado enamorado la mitad de mi vida, por más que odie estarlo. Y finalmente yo, el chico triste, siempre sonriente.

Puedo recordar claramente el día de la fotografía, estábamos en la playa, en mi cumpleaños número 15, el atardecer está justo detrás de nosotros y los tres estábamos con nuestras super sonrisas, esas sonrisas que te hacen pensar que todo saldrá bien, aunque rara vez es así. Los tres empapados y abrazandonos. Todos nuestros días eran así de especiales, ahora hemos ido distanciandonos con el tiempo, cada uno con sus propios asuntos. En especial Theo, con su novia Nicole y sus nuevos amigos del equipo de fútbol. Años de amistad y lo único que Hanna y yo recibimos es un saludo de él cuándo nos ve por los pasillos, una sacudida de mano que seguro piensa que está bien, no lo sé, supongo que la gente simplemente cambia. Te gustan unas cosas, luego ya no. Te agradan algunas personas, luego ya no. Eres alguien, luego eres otra persona completamente diferente. Cada tanto uno tiene que pensar "¿quién soy?" Y darse cuenta lo mucho que has cambiado y en qué te has convertido.

El casillero se cierra abruptamente y despierto de mis pensamientos melancólicos. Me encuentro con el rostro de Hanna, cada día me sorprendo más de lo hermosa que es, y de lo hermosa que se ha convertido. Sus facciones, son simplemente hermosas, piel pálida y suave, pecas, labios rosas, cabello hasta la cintura y castaño claro casi rubio, me encanta. Si fuera hetero indudablemente saldría con ella, probablemente eso habría facilitado mi vida un poco. Hanna es cómo un rayo de sol en medio de una llovizna. Ella es el rayo de sol y yo la llovizna, obviamente, y como si no fuera suficiente, es poco convencional y de buenos sentimientos. Nos gustan las mismas cosas, misma música, es cómo mí alma gemela perdida.

-¿Se puede saber qué hacías? - dijo con su voz suave y burlona.

-Estaba recordando lo patético que solía ser. ¿Y tú? - le dediqué una mirada poco impresionada - ¿cómo has estado? Te extrañé.

-No creo que hayas sido patético alguna vez, al contrario, eres genial. Siempre has sido tú mismo. Podrías encajar en cualquier parte si quisieras, no como yo. - me parece un poco triste lo poco que sabe Hanna de lo que está diciendo. Si supiera la verdad sobre mí, no diría éstas cosas, no tiene idea. - En cuanto a lo otro, no estoy bien. Estoy aburrida y cansada de estar aquí, tengo sueño y me quiero ir. Y, ¿cómo es posible que me extrañes? Nos vimos hace 3 días. En fin, no me parecías patético. En tal caso, ambos lo fuimos.

-Ugh. No entiendo cómo puedes estar con alguien tan perdedor cómo yo.

-Vale, detente. ¿así que empezamos con los pensamientos melancólicos de nuevo, huh? En primer lugar, prefiero mil veces estar contigo que con algunos clichés retrasados. Como los amigos idiotas de Theo y su novia porrista perfecta con su mejor amiga totalmente despistada e idiota. ¿porque alguien querría eso, ser cómo los demás? Sabes lo mucho que me gustan las cosas fuera de lo común. Y luego estás tú, mi mejor amigo, único en su especie con pensamientos geniales y profundos del que no me alejaré incluso si así lo quieres ¿ok? Estás jodidamente estancado conmigo. Somos cómo el dúo dinámico tú y yo, brou.

-Tienes razón, eres el Batman de mí Robin. - río.

-¿Yo soy batman?

-Sí, lo eres. A no ser que quieras ser el Joker.

-Nop, estoy bien, gracias. Pero, ¿quizás podría ser batichica? No lo sé.

-Hmmm no. Eres batman, algún problema?

-No, ninguno, Robin.

-Bien Batman, deberíamos dirigirnos a nuestra siguiente misión, la cual es desayunar en la cafetería.

-Pero eso es casi una misión suicida, Robin.

-Lo sé, batman. Pero tenemos hambre.

-Tienes razón, vayamos. - dijo mientras me arrastraba por los pasillos riéndonos. Juraría que amo a ésta chica. Sin ella todo sería un poco más oscuro de lo que en realidad es.

Finding You (Gay)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora