La lluvia se escuchaba chocar contra mi ventana. Pensé que solamente sería una tormenta de primera categoría pero por lo que veía, sería mucho más fuerte. La electricidad se había ido y me encontraba dándole gracias a dios que aunque el sol no era visible al ser opacado por las temerosas nubes grises, mi habitación no estaba completamente oscura.
No me gustaba la oscuridad.
Llevaba rato buscando mi linterna, pero no encontraba ni un puto rastro de ella. Debí hacerle caso a Naomi cuando dijo que tenía que prepararme para la tormenta.
Ella se había ido de viaje hace una semana. La verdad es que la extrañaba mucho. Mas que mi mejor amiga, era mi hermana. Se suponía que llegaría hoy, pero con este clima era imposible, al igual que tratar de comunicarse con ella.
Salí de mi habitación y bajé las escaleras hasta llegar a la sala.
Hace unas pocas semanas nos habíamos mudado.
La casa era bastante grande y con lujos que nunca en mi vida había imaginado tener, sin embargo, nada de lo que había allí se sentía realmente mío, porque en realidad no lo era. Y mierda, sí, sabía que debía de ser agradecida y lo estoy, pero eso no cambia la verdad. Todo lo que tenía en ese momento se lo debía a ella.
Me percaté que una de las ventanas estaba abierta.
Al estar la ventana abierta, chorros de agua entraban y chocaban contra el precioso suelo, formando un pequeño poso. Con cuidado de no resbalar, cerré la ventana, sequé el piso y empecé a buscar por la jodida linterna una vez más.
Abrí todos los gabinetes de la cocina pero no encontré nada. Lo chistoso era que días antes, la había visto una muchas veces en diferentes lugares de la casa. Decidí guardarla, solo que no recordaba donde.
Recordé que tenía una caja de herramientas en mi carro. Hace unos días atrás, mi carro se negaba a encender y tuve que pedirle ayuda a mi vecino. Saqué la caja de herramientas ese día y para no tener que ingresar de nuevo a la casa, ya que de por sí estaba tarde para el trabajo, la guardé en el carro. Juraba haber visto una linterna ahí.
¡Lo que me faltaba! Ahora tendría que salir afuera con esa lluvia. Traté de encontrar una razón para no salir con esas condiciones y claro que las encontré.
La primera era que podía morir, la segunda es que si no moría, me lastimaría y la tercera es que si no me lastimaría, me resfriaría.
Pero el simple pensamiento de que la noche se acercaba y que iba a estar sola en la oscuridad me aterró. No estaba preparada para eso y hace mucho tiempo había aceptado que nunca lo estaría.
—¡Vamos Angie! Tu puedes. —traté de darme ánimos con mi paraguas en mano mientras caminaba hacia la puerta. Ya me había puesto un abrigo impermeable y estaba lista para la batalla, o al menos eso pensé.
Lentamente, abrí la puerta un poco, solo para confirmar si el clima estaba tan mal como se escuchaba. El viento, rápidamente, empujó la puerta con agresividad, esta se abrió de par en par chocando contra la pared. Creo que el ruido del choque entre la puerta y la pared me asustó más que lo que vi afuera.
Hablé demasiado temprano.
Definitivamente no lo hizo.
Agradecí a dios de que por lo menos tenía un paraguas y en ese mismo instante, al dar 2 pasos afuera, mi paraguas levantó su tela como un gato cuando se siente amenazado y salió volando sin pena alguna.
Lo que había afuera era horrible. Parecía que el cielo descargaba toda su ira contra la tierra. Además del sonido de la lluvia caer, los relámpagos y alarmas de carros eran todo lo que se podía escuchar. Ese olor tan peculiar de tierra mojada inundó mis fosas nasales.
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Los Tormentos
RomanceEn plena tormenta, el destino los había unido. Angélica Monroe quedo impresionada con lo guapo que era el hombre que le había salvado la vida. Nunca espero volver a verle. Para su desgracia, el destino estaba empeñado con que se vuelvan a ver. Ella...
