Me dirigí a la escuela, aún no podía sacar de mi cabeza todo lo que pasó ayer.
Según recordaba Katerine y mi hermano estaban tan enamorados, tenían más de 2 años de relación y bueno, no veía que Yeiner fuera tan feliz a lado de otra persona.
No entiendo por qué, por qué las personas tienen que cambiar, por qué cuando más feliz te encuentras te hacen añicos, está mierda cada vez es más repulsiva para mi.
Mamá solía decirme cada noche: "Mientras más te ames a ti misma, menos necesitarás del amor de alguien más". Supongo que en algún momento de su vida pasó por alguna situación de mierda.
Ella siempre quiere ver en mi una chica fuerte, segura de sí misma y autosuficiente.
Y hasta este punto de mi vida creo que es la mejor manera para sobrevivir en este mundo de perdidos enamorados.
Por fin llego al colegio.
-Me detengo justo en frente de él antes de dar otro paso y entrar-.
- ¿Casidy Shelton? ¡noo! no hay manera.
Retrocedo unos cuantos pasos atrás cuidando de no tropezar.
Casidy Shelton es la hermana de Andry, sí, él chico que hizo de mí una mierda. El que llegó a mi vida siendo tan diferente y salió de ella siendo tan común como todos los chicos que había conocido antes.
Me quedé paralizada, lo único que podía pensar era en si él, también estaría aquí. Mierda y más mierda, no pude evitar traer a mi mente todos los recuerdos con ese chico, mi corazón latía aceleradamente. No estaba preparada para volverlo a ver, nunca lo estaré, no quiero volver a verlo.
Odio ser tan sentimental ¿qué pasó con mi estabilidad emocional? ¿con mi seguridad?.
Todo se va al caño con tan sólo imaginar que volvería a ver aquella sonrisa que una vez me perteneció
¡no! qué mierda estoy diciendo.
Él nunca fue mío y nunca lo será, calmé mis nervios y me di la vuelta saliendo del lugar.
Espero no me halla visto y tan sólo espero que Andry no estuviera por ahí, mis piernas temblaban y un nudo en la garganta impedía que pasara saliva, sólo quería alejarme del lugar,
Iba tan aprisa que cuando menos me di cuenta ya había tropezado con un chico.
- Rayos, en verdad disculpame, estoy algo distraída
-Le dije alzando la mirada hacia él-
-¿Chris?, ttu qué, yo, lo siento.
-Apenas pude responder de lo apenada que estaba ante aquella situación-
¿Qué mierda acababa de decir? Esto no podría estar peor.
- ¿Samanta?, no te preocupes, antes yo te pido una disculpa a ti. Estoy algo distraído.
-Me hablaba mientras ayudaba a ponerme de pie-
- Pero dime ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en el colegio?
-Yo, me siento algo mal, no entraré a clases hoy.
- Respondí mentras tomaba mi mochila de sus manos y trataba de mirarlo a lo ojos-
-¿Qué? ¿estas bien?, ¿quieres que te lleve alguna parte?
-Gracias Chris, estoy bien sólo quiero salir de aquí
-Dije entrecortada-
El me regaló una sonrisa y me llevó hasta su auto que estaba a sólo una calle de ahí.
Sé que no estaba bien, sabía perfectamente que no debía irme de la escuela y mucho menos en el auto de un chico, ¡Dios! Si mamá se entera me mata.
-¿Y bien, algún lugar en especial al que quieras ir? ¿Tienes hambre?
-Voltea a verme y se dibuja una sonrisa en su rostro-
- Mmm, sí buena idea, vamos a comer
- le respondí aún con algo de nervios-
Un lugar para ir a comer, esa es buena idea, lo que menos quería era estar a solas con él.
En el camino no podía sacar de mi mente las preguntas que me surgían ante aquella escena paralizante del colegio.
¿Qué rayos hacía Casidy ahí? no, mucho peor, probablemente Andry vendría con ella.
Recargé mi cabeza en la ventana y profundice la mirada hacia el exterior , estaba perdida en mis pensamientos.
-Samanta ¿estas bien?
-desenfocada voltee a ver de inmediato a chris-
-Sí, si, muy bien, disculpa si estoy un tanto distraída y muchas gracias por sacarme de la escuela.
- No tiene porqué preocuparte Samanta, bueno, bajemos.
Entramos a un restaurante cerca de la ciudad, Chris se portó como todo un caballero conmigo incluso no podía creer que faltara a clases por mi.
Terminamos de comer y fuimos a un pequeño parque a comer un helado, al fin de cuentas teníamos toda la mañana libre.
Me robaba sonrisas, incluso deje de pensar en los problemas que estaban agobiando mi mente.
Me senté en el césped y me relajé,
él después le siguió.
Me quedé observando como el viento movía cada hebra de su castaño cabello chino, los oyuelos en sus mejillas al sonreír y esas pequeñas pecas que adornabas su tierna cara.
Nunca había puesto atención a esos pequeños detalles en él que lo hacían jodidamente atractivo.
Desvió la mirada hacia mí, quitando unos mechones de cabello que el viento movía hacia mis mejillas.
-Sonreí-
-Samanta, eres jodidamente hermosa.
Sus labios se movían y yo tan sólo podía ver aquella escena perdiéndome en su profunda mirada
- ¿Yyo?
-Respondí algo nerviosa-
- Tú.
-Me miró con bastante seguridad-.
- Desde que iniciamos el colegio tu fuiste la chica más hermosa para mis ojos Samanta, ¿Es qué acaso nunca te pudiste dar cuenta?
Su mano realizó un pequeño acercamiento a la mía, que se encontraba en el césped. Sentí como sus dedos lentamente encajaban con los míos y eso al instante me hizo sentir un jugueteo en el estómago
-Estoy aquí.
-Susurró acercándose a mí, su mano acaricio la mía dándome seguridad-.
Podía verlo y sentir necesidad de calor, a pasado ya dos años. Dos años en los que la frialdad me hace menos daño que el calor de una compañía. Pero en ese momento extrañé lo que era sentir alguien cerca de mí
ESTÁS LEYENDO
No quiero olvidarte
RomanceLa ironía del amor se hace presente en la vida de Samanta Lee, una chica adolescente que tendrá que hacerle frente a estas dolorosas etapas. Encontrando en ella el único amor que necesitará "el propio".
