capitulo 2

3.6K 209 61
                                        


El aire era fresco, cargado con el olor a tierra húmeda y madera vieja. Rick sostenía su taza con ambas manos, como si el calor del café pudiera templar también sus pensamientos.
—No fue fácil, Daryl —dijo, la voz más baja que de costumbre—. Carl ha vivido casi toda su vida a la defensiva... no sabe cómo bajar la guardia sin sentirse en peligro.
Daryl asintió, con los ojos fijos en el horizonte oscuro.
—Es un buen chico. Tiene miedo de olvidar cómo sobrevivir, pero eso no significa que no pueda aprender a vivir.
Rick esbozó una media sonrisa.
—A veces olvido que tú también has cambiado.
—No tanto —dijo Daryl encogiéndose de hombros—. Solo sé lo que se siente estar agotado de pelear todo el tiempo.

A la mañana siguiente, todos se prepararon para conocer a sus respectivos guías en Alexandria. El lugar resultaba cómodo, incluso hogareño, y poco a poco empezaba a gustarles. Tras un largo recorrido conociendo a los habitantes, cada integrante del grupo fue asignado a una casa. Rick conoció a Jessie, presentada por Deanna. Era una mujer amable y atractiva, y le mencionó que tenía un hijo de la misma edad que Carl. Comenzaron a hablar sobre sus hijos, compartiendo anécdotas triviales.

Ya en la noche, Carl se sentó junto a su padre en la sala de su nueva casa.

—Antes de que te vayas a tu cuarto, quiero hablar de algo contigo —dijo Rick.

—Claro, papá. ¿Qué pasa?

—Conocí a Jessie, la presentó Deanna. Tiene un hijo de tu edad, y quiere que mañana vayas a conocerlo. Podría ser divertido, ¿no?

—No puedo decir que no, ¿verdad?

—Absolutamente no. Tienes que convivir, hijo.

—Está bien... —respondió Carl, forzando una pequeña sonrisa mientras su padre le acariciaba el cabello.

—Aquí está la dirección de la casa —añadió Rick, entregándole un papel—. Ahora ve a dormir, ya es tarde.

Carl subió las escaleras con pasos lentos, como si temiera que algo fuera a saltar de las sombras. Pero no había peligro, solo silencio...
Abrió la puerta de su cuarto. Todo estaba en orden, demasiado ordenado. La cama sin arrugas, la luz tenue de una lámpara de noche, una repisa con cómics en perfecto estado.
"¿Quién era la última persona que durmió aquí?", se preguntó, como si la paz de ese cuarto tuviera una historia que aún no conocía.
Se dejó caer sobre el colchón, hundiéndose con una exhalación que no sabía que estaba conteniendo.

Al día siguiente, Carl despertó con energía. Se duchó rápidamente, bajó a desayunar y devoró unos waffles preparados por Daryl.

—Date prisa, Carl. La amiga de tu papá te está esperando —le dijo.

—Sí, ya voy. Por cierto, te quedaron buenos los waffles.

—Gracias.

Carl no había tocado una puerta sin miedo desde hacía mucho. Su mano dudó por un segundo en el aire. "Esto es solo una casa", se dijo. "No es una emboscada. No es Woodbury. No es Terminus."
Jessie abrió la puerta con una sonrisa amable, y por un momento, a Carl le molestó lo mucho que parecía... normal. Como si la guerra que él había vivido fuera solo un mal sueño que no tocaba a esta gente.

—Hola, soy Jessie. Tú debes ser Carl, ¿cierto?

—Sí... soy yo.

—Un gusto. Pasa, por favor. Voy a llamar a mi hijo. Puedes sentarte mientras.

Carl asintió, sin bajar la guardia. A pesar de la calma del lugar, sus instintos seguían en alerta.

Pocos minutos después, un chico rubio bajó las escaleras. Carl estaba tan concentrado hojeando una revista que no lo vio llegar. El otro aprovechó para gastarle una pequeña broma, asustándolo por detrás.

Dejame sentirteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora