Capítulo 9

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La limusina ya las aguardaba fuera del salón. Regina se acercó al conductor y le dio un par de instrucciones, luego invitó a Emma a abordar, subiendo tras ella.

El silencio que se hizo en la limusina no fue para nada incómodo, por alguna extraña razón, Emma se sentía bastante a gusto con la mujer que tenía a su lado. La morena a veces podía ser bastante testaruda e irritante, pero aquello no le molestaba del todo.

Se acomodó mejor en su asiento y se sumergió por completo en sus pensamientos. Se preguntaba ¿qué era lo que realmente quería Regina? Mostraba claras señales de solo buscar sexo, sin embargo, a veces parecía buscar algo más. Claro está, quizás solo era producto de su imaginación.

La morena la observaba atentamente, aquella rubia era hermosa. Se vio pensando en que quizá poder ir más allá no estría tan mal después de todo. Decidió romper aquel silencio.

-¿Qué tanto piensas, Emma? - preguntó con evidente interés.

-¿A dónde vamos? - se giró hacia la ventana en un intento de desviar la conversación.

-A un lugar tranquilo - sonrió - no se preocupe, no la pienso secuestrar - Emma se giró nuevamente hacia ella y pudo ver su sonrisa burlesca.

-No puede ser tranquilo si voy con usted - soltó sin pensar y la morena levantó una ceja.

-¿Quieres decir que te robo la tranquilidad? - se acomodó mejor en su lugar, poniendo los codos sobre las rodillas y mirándola fijamente. Emma se había quedado sin habla, ¿qué se suponía que debía responder?

-¡Claro, si es usted irritante! - Regina soltó una genuina carcajada.

-¿Volvemos al usted? - Emma rodó los ojos - ¡Vamos, Emma! No soy tan mala, acéptalo - sonrió contagiando a la rubia.

-Está bien, usted gana. No es tan mala... ¡A veces! - Regina se enderezó satisfecha. El coche se detuvo y la rubia se giró para encontrar arena por todas partes, se giró nuevamente hacia Regina - ¿la playa? - tenía el ceño fruncido.

-¿Qué? No me diga que nunca había venido, miss Swan... - la rubia nuevamente rodó los ojos.

-¡No es eso! - se enervó - solo... no la imaginé tan romántica - la pinchó.

-Se sorprendería... - bajó del coche y le abrió la puerta a la rubia, sorprendiéndola ante el gesto - vamos.

Regina se encaminó hacia la arena bajo la mirada de Emma. Esta última se quitó el chaleco e imitando a la morena, también sus zapatos y la siguió. Llegó a su altura y empezaron a caminar cerca a la orilla en un silencio agradable, hasta que Regina lo rompió.

-Cuando era pequeña mi papá solía traerme a esta playa, era como nuestro pequeño refugio. Cuando algo andaba mal, siempre veníamos y nos quedamos largas horas hablando, o simplemente mirando el atardecer - sonrió con la mirada puesta en algún punto ciego.

-Es el lugar favorito de Henry - habló la rubia. Regina la miró con una sonrisa. Se detuvieron cerca a unas rocas y se sentaron.

-Es un niño muy listo - Regina miró el perfil de la rubia que ahora miraba hacia el frente con una sonrisa.

-Lo es... Se parece a su madre - suspiró.

-Roland me dijo que tenía otra madre, como él.

-La tuvo... - vaciló antes de responder - ella murió cuando Henry tenía pocos años. Fue quien me dejó el mejor regalo. A Henry - ambas sonrieron.

-Roland también perdió a sus padres - Emma frunció el ceño, no muy segura de entender - es mi sobrino, hijo de mi hermano. El falleció junto a su esposa hace 3 años, en un accidente de coche. Yo decidí hacerme caso de él y me hice su tutora legal.

Heartbeats (En Edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora