Es increíble cómo pasa los días, ya es miércoles otra vez. Me dirijo a la zona de vestidores a por la ropa limpia para hoy. Alba está sentada poniéndose unos calcetines. Me agacho un poco para darle un beso en la coronilla.
- Buenos días, amor - me saluda con tono cariñoso mientras me hace una caricia en la cadera.
Voy hacia mi armario y me detengo detrás de María, que está buscando algo entre sus perchas. Intento darle un achuchón, pero no me ha visto venir y se mueve justo en ese momento.
- Te iba a dar un beso - le digo.
- ¿En la boca? - me pregunta ella.
Sin pensármelo ni un segundo me acerco de nuevo y le doy un pico.
- Ay, me encanta - dice sonriendo.
Por más que los concursantes del año pasado que nos han visitado nos dijeran que íbamos a formar todos una gran piña no acababa de creérmelo, pero es así. Personas que hace dos meses apenas conocía de un par de castings ahora las siento en mi corazón como si fueran amigos de toda la vida o incluso familia.
La mañana pasa volando y ha llegado ya la hora de comer. La conversación va de una cosa a otra hasta que ahora estamos hablando sobre nuestros trabajos antes de entrar en la academia.
- Lo peor de ser camarera es aguantar a los babosos que intentan meterte mano al mínimo descuido - comenta María.
- Ya te digo - coincide Alba - me jode tanto que se sexualice el cuerpo, y lo hacen sobre todo con las mujeres.
Me encanta esta faceta reivindicativa que tiene, la pasión que le pone cuando habla.
- Es que no sé por qué se creen que porque estés poniendo copas tienen derecho a tocarte - continúa la madrileña.
- Es que es inaceptable que un desconocido se ponga en ese plan. Otra cosa es que estés de fiesta con tus amigos y te pongas cariñosa. Mis amigas y yo estamos siempre dándonos biquiños - comenta Sabela.
- ¿Eso qué es? - pregunta Marta.
- ¿No sabéis lo que son biquiños? - pregunta extrañada - Ostras, que es gallego. Quiere decir besitos.
- Yo veo el cuerpo como una herramienta más de comunicación con los demás, mientras el gesto nazca del cariño y el respeto me parece bien. ¿Qué más da que un amigo o una amiga te dé un beso en la boca, o te toque el pecho o el culo? Para mí son partes del cuerpo como otras cualquiera - dice Alba mirándome.
En ese momento pierdo el mínimo atisbo de esperanza que tenía con ella. Lo que tenemos es especial, pero solo una amistad especial.
Tras la comida vamos yendo por pequeños grupos a chapa y pintura, como decimos coloquialmente entre nosotros a maquillaje y peluquería. Yo no tardo mucho porque esta semana mi look es bastante sencillo, pero Alba es de las últimas en volver porque le han teñido el pelo y rapado la nuca. Está preciosa.
Después de cenar vamos casi todos al sofá para hacer tiempo hasta que nos lleven a plató. Alba y yo nos sentamos una al lado de la otra pero no hablamos, ella hace rato que está distraída recorriendo con su índice mi tatuaje del antebrazo y muñeca.
- ¿De verdad te tatuarías algo con mi letra? - me pregunta.
- Sí, me gustaría mucho - le contesto.
- Hasta podría hacerlo yo - se ofrece.
-¿Pero tú sabes tatuar? - pregunto sorprendida.
- Alguna cosilla he hecho - me responde.
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Perfect // Albalia
Fiksyen PeminatAlba se acurruca en mi costado, con la cabeza sobre mi pecho. Hemos estado mil veces así, pero hoy lo siento como si fuera la primera vez. Es difícil de explicar, pero noto que hay algo distinto...
